En ese camino surgió el graffitis, para unos arte y para otros, acciones de vandalismo que han afectado a varios sitios de gran valor histórico para la humanidad.
Como quiera que sea, sus orígenes se remontan a la era prehispánica.Todo empezó cuando el hombre prehistórico, para protegerse del frío y de las fieras, se refugió en las cavernas y en las paredes, dejó plasmada su creatividad y su visión del mundo.
Para los años 60, la historia moderna del graffitis comienza a evolucionar en Nueva York, influido por la música hip-hop.
Fue entonces, cuando cientos de jóvenes mostraron su arte por toda la ciudad, tanto que las autoridades gastaron más de B/. 300 mil en la limpieza del metro.
El objetivo de estos primeros graffiteros era dejar su expresión en el mayor número de sitios posibles.
No fue hasta 1990 cuando esta cultura juvenil, tomó más relevancia porque es considerado como un arte popular, en el que la destreza y la capacidad artística de los jóvenes que se dedican a la pintura con aerosol, se entrelazan para expresar sus sentimientos. Pero, ¿qué motiva a los jóvenes a pintar graffitis? ¿Es realmente convicción, protesta social o vandalismo?
Expertos coinciden en que esta práctica no es más que la manera de expresión de los jóvenes, quienes muchas veces se sienten oprimidos y rezagados por la sociedad que los censura.
Gilberto Toro, investigador del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), señala que en otros países ha dejado de ser un problema porque se valora como arte, ya que es una forma de decoración de las ciudades.
Sin embargo, Toro manifestó que el graffitero en Panamá es perseguido por las autoridades municipales, aplicándoles multas que buscan acabar con esta modalidad. A juicio del sociólogo Fidel Torres, a los grafiteros no se les da el espacio, por lo que utilizan la propiedad pública y privada para expresar su arte y talento hacia la pintura y el dibujo.
Algunos expertos lo definen como un componente que lleva a la búsqueda de la identidad de los jóvenes.