Gustavo Pérez de la Ossa fue dado de baja de la Policía Nacional en 1990, por “afectar el prestigio de la institución policial” al secuestrar ciudadanos estadounidenses durante la invasión a Panamá.
Veinte (20) años después, Pérez de la Ossa -quien también fue investigado para determinar si escondía en su residencia armas de fuego tras la invasión- ocupa el cargo más importante de la Policía Nacional: la Dirección.
Un memorándum de la institución, que lleva el sello de secreto, destaca que Pérez de la Ossa -en ese momento segundo al mando de la Unidad Especial Antiterror (UESAT)- ejecutó un "plan de secuestro de ciudadanos norteamericanos" en el Hotel Marriott, el 20 de diciembre de 1989.
En aquel entonces, el reglamento de la Policía Nacional, en su Artículo 118, tipificaba como una "falta" tomar rehenes durante una acción militar, por lo que una junta disciplinaria decidió darle de baja (ver facsímil).
Una de las firmas plasmadas en la resolución es la del ex mayor de las desaparecidas Fuerzas de Defensa (FFDD), Miguel Alemán M., padre del actual diputado perredista Miguel Alemán.
La toma de rehenes también está prohibida en cualquier acción militar, según el Artículo 34 del Convenio de Ginebra adoptado el 12 de agosto de 1949 y del cual Panamá forma parte.
“Acuerdo”. Un ex alto oficial de las extintas FFDD, quien pidió reserva de su nombre, aseguró a Panamá Américaque hubo un “acuerdo verbal” entre la Fuerza Pública, bajo el liderazgo del coronel Eduardo Herrera, y el ex procurador de la Nación, Rogelio Cruz, para que Pérez de la Ossa y otros oficiales no fueran procesados, porque esa actuación es considerada un “crimen de guerra”.
Cruz, por su parte, dijo que “no recordaba el caso” y no descartó que Herrera haya evitado poner en conocimiento al Ministerio Público. “Sin ánimo de sacar el cuerpo, yo tenía poca relación con él (Herrera)... Él se creía un Noriega (Manuel Antonio), hasta que cayó en desgracia”, sostuvo.
Frente a estas discrepancias, Cruz instó al procurador suplente, Giuseppe Bonissi, a iniciar una investigación para determinar “qué fue lo que realmente ocurrió”.
La fuente -vinculada con el proceso- reafirmó que “el compromiso fue ventilar el caso a lo interno de la Policía como una medida disciplinaria” y evitar que los oficiales -incluyendo a Pérez de la Ossa- fueran perseguidos penalmente y encarcelados.
Panamá América realizó ingentes esfuerzos para conseguir la versión de Pérez de la Ossa, pero este se encuentra fuera del país. Además, no hubo respuesta a una propuesta que se le presentó a su vocero, Roberto Ballesteros, de conseguir las respuestas vía correo electrónico.
Muy grave”. Guillermo Ford, ex vicepresidente durante el gobierno pos invasión, dijo estar “sorprendido” con esta información que calificó como “muy grave”.
“Hasta ahora me entero de esta noticia, pues en aquel momento había mucho caos y el nuevo Gobierno tenía prioridades”, puntualizó.
El plan. Pérez de la Ossa ingresó a las ex FFDD el 26 de marzo de 1985 para prestar servicio en el Batallón 2000. Un año después fue trasladado a la UESAT, en la que llegó a ocupar el segundo puesto al mando.
El 20 de diciembre de 1989 ejecutó el plan de secuestro de ciudadanos norteamericanos en el Hotel Marriott”, tras una llamada del capitán Alex Garrido, quien dirigía la UESAT.
El propósito: tomarlos de rehenes para intercambiarlos por militares panameños. Esto nunca ocurrió, pues ante la “descoordinación” con los altos jefes de las ex FFDD al iniciarse la invasión, decidieron liberarlos. El plan fue ordenado por el mayor Gonzalo “Chalo” González, ex jefe de los “Machos de Monte”.
El documento oficial también revela que “Pérez de la Ossa no es egresado de ninguna academia militar y que ingresó a las ex FFDD por la relación que existía entre su padre, Gustavo Pérez, un importante hombre del mundo financiero, y el ex general Noriega.