La alta comandancia de la 24ª. unidad aérea del Ejército de los Estados Unidos, apostada en la base de Howard, traspasó ayer el mando de esta dependencia al coronel Roger Corbin, quien tendrá la responsabilidad de devolverle al Estado panameño este importante bastión regional de la lucha antidrogas y que desde su fundación en 1942 logró incautar más de un billón de balboas anuales en estupefacientes.
Corbin asumió el mando hasta el mes de diciembre y suplantará al también coronel Gregory Trebon, quien ahora pasará a otra división en el estado de Florida y quien dijo sentirse "triste" por abandonar la base de Howard, que desde su fundación fue la base más importante de la lucha antinarcóticos en la región latinoamericana.
Por su parte, Trebon especificó que en la base de Howard se está cumpliendo, sin demora, los tratados Torrijos-Carter y que ya el gobierno norteamericano ha iniciado la instalación de sitios estratégicos de combate en regiones de Florida, Ecuador, Puerto Rico, Aruba y Curazao.
Sobre la misión de la base de Howard, Trebon anunció que en los meses restantes se seguirá con la lucha antidrogas y como terminal aérea, aunque recalcó que su sucesor solamente se dedicará a la reversión total de este importante sitio militar.
Durante el acto, que más que todo fue protocolar, se enfatizó que en esta base ya no existen aviones ni otro tipo de naves destinadas para las funciones que desde sus inicios hizo Howard, mientras que el militar norteamericano calificó como exitoso el trabajo desplegado desde el territorio panameño.
Según el coronel saliente, desde Howard se contactaron y capturaron "miles de aviones que cargaban millones de dólares en droga", que luego fueron manejados bajo las leyes nacionales y que ahora serán tratados desde otros puntos del continente americano.
Por otro lado, especificó que aparte de la lucha con y desde Panamá, los norteamericanos trabajaron en conjunto con los gobiernos de Perú y Colombia, donde se derribaron y detuvieron una gran cantidad de aviones con cargamentos de drogas.
No obstante reconoció que a pesar de la lucha antinarcóticos el tráfico aumentó, por lo que es necesario aumentar también la factibilidad del trabajo mancomunado entre los expertos y los gobiernos que Estados Unidos ayude.