Conocer cuántas personas se han inscrito como donantes de órganos en vida es una tarea imposible. A diferencia de otros países, en Panamá no hay un ente que recopile dicha información y los intentos por captar donantes voluntarios, a través de documentos oficiales, se estrellaron con las barreras culturales.
Pero, tras la aprobación de la Ley 3, de 8 de febrero de 2010, no es necesario autoproclamarse donador voluntario, porque al momento de morir todos lo somos. Antes de que se aprobara la ley, había que tener un carné, pero ahora todos somos donantes con o sin carné.
Los órganos que se usan son de personas con muerte encefálica (muerte cerebral), aquella que solo ocurre en los hospitales, en donde hay respiradores y médicos especialistas en terapia intensiva que mantienen latiendo el corazón; pero no es candidato el que muere en la calle.
Sin embargo, más allá de que se conozca que todos somos donantes, es importante que se sepa que por ley no tiene que haber consentimiento para practicar el proceso de extracción de los órganos.
La Presunción Legal de Donación, establecida en el Artículo 3 de dicha ley, establece que un fallecido es donante si durante su vida no manifestó su oposición a serlo y si dentro de las seis horas a la muerte, sus deudos no expresan su oposición a la donación.
“Se le explica el concepto de la muerte encefálica y tienen la potestad de oponerse, y si dicen que no, no se hace”, manifestó la coordinadora Nacional de Trasplante de la Caja de Seguro Social (CSS), Leticia Ruiz.
Al momento del fallecimiento se evalúa y si los órganos son viables se extraen y se trasplantan; “pero no se tiene una lista porque no se puede predecir el día que la persona va a morir, la edad que tendrá al morir ni la enfermedad que lo lleve a la muerte”, explicó Ruiz.
Los inconvenientes.
En Panamá se han ensayado varias fórmulas para concienciar a la población de la importancia de donar en vida sus órganos.
Sin embargo, en el intento de la CSS de incluir en el historial clínico la condición de donante, no obtuvo el respaldo de los pacientes, explicó el presidente del Comité Nacional de Trasplante del Ministerio de Salud (MINSA), César Cuero.
En la CSS el ensayo no sobrevivió a los 100 intentos. A los primeros 100 pacientes que se les preguntó si querían ser donantes, la gran mayoría se llevó el concepto de que iban a salir muertos y que les sacarían los órganos, por eso se canceló la medida, comentó.
Algunas iniciativas como la de la cédula, carné de seguro social y licencia de conducir no resultaron, porque no había una estructura creada para darle fiel seguimiento; además, de que no tienen el personal para comprobar.
A unos se les preguntaba su deseo de ser donante y a otros no, y venía la disyuntiva de que si el carné decía que sí o no, no significaba que lo negaban, pues en la práctica no lo preguntaban, aseguró Cuero.
Países con mayor experiencia se dieron cuenta de que estas medidas lo que hacían era disminuir el número de donantes; era una camisa de fuerza para los grupos de trasplante al revisar la documentación de la gente y ver que no decía nada, añadió.
Nuevo organismo.
La Ley que rige los trasplantes de órganos incluye la creación de la Organización Panameña de Trasplantes (OPT), estructura que será la responsable de coordinar la distribución de órganos dentro del país.
La OPT, que estará adscrita al MINSA, también tendrá que llevar las estadísticas, lista de espera nacional de cada programa.
Trasplantes.
Por el momento el MINSA y la CSS trabajan en conjunto sobre los trasplante renales.
Según información suministrada por las autoridades de salud, al 7 de julio del 2011 se había realizado el 84% más de trasplantes en comparación al 2010.
Los trasplantes de células “hematopoyéticas” se efectúan en el Instituto Oncológico Nacional y en el Hospital del Niño.
En el caso de los trasplantes de córneas, el procedimiento lo asume cada hospital como una cirugía oftalmológica.
La Ley 3, de 8 de febrero de 2010, que rige la materia de trasplante, incluye la creación de esta estructura adscrita al Ministerio de Salud, la OPT, que será la responsable de coordinar la distribución de órganos dentro del país, ordenar los equipos de trabajo en trasplante, llevar las estadísticas nacionales, llevar la lista de espera nacional de cada programa.