Nación

Tratarán sobre la violencia en Panamá


El papel de la psicología en la prevención y manejo eficaz de la violencia que azota a Panamá es el tema de un conversatorio que se realizará mañana lunes 3 de junio de 6:00 p.m. a 8:00 p.m. en el Salón 395 del Campus Universitario Dr. Harmodio Arias en Curundú.
Se contará con la participación de psicólogos sociales, clínicos, educativos y otros especialistas, así como estudiantes de esta disciplina.
Los objetivos del conversatorio, según los organizadores, el Prof. Fabio Bethancourt y los talleres de terapia cognitiva-conductual realizados en Panamá, son identificar estrategias de prevención y atención a los problemas de violencia que ocurren en nuestro país a nivel nacional, así como estrategias para que los estudiantes y profesionales de Psicología del país participen, mediante un enfoque integral e interdisciplinario, en forma constructiva y eficaz contra la violencia que impacta la nación.
Información adicional se puede obtener en el teléfono 232-8354.

La Conferencia Magistral estuvo a cargo de Javier Darío Restrepo, Defensor del Lector del diario El Colombiano, quien además se ha desempeñado como Defensor del Lector en El Tiempo.
Restrepo es por su trayectoria profesional uno de los periodistas más respetables en América Latina, destacándose puntualmente en lo que respecta a Ética Periodística.
Durante 47 años ha ejercido el periodismo, 27 de ellos en la televisión. Dirige Talleres de Etica en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. En uno de sus obras fundamentales Etica para periodistas, Restrepo plantea que "La Etica Periodística está contrastada sobre dos bases fundamentales: una es el amor y respeto por la verdad; la otra es el servicio al bien común. Son dos actitudes que se reclaman la una a la otra; el mayor servicio a la comunidad es la verdad, pero a la vez la verdad que luce más espléndida, es la que sirve para orientar a la comunidad".
Sencillo, profundo en sus comentarios, Restrepo compartió con especial docencia sus reflexiones en torno al acceso a la información, los compromisos éticos y los retos del nuevo periodismo latinoamericano.
El Panamá América (PA): Uno de los cargos más sustantivos que ha ejercido en Colombia, es el de Defensor del Lector, en un país tan convulsionado por la violencia como Colombia ¿Cuáles han sido sus mayores logros?
Javier Restrepo (JR): Nuestra mayor satisfacción es lograr que los lectores comprendan cómo se ejerce el oficio periodístico y haber generado en ellos un mayor grado de confianza tanto en el periódico como en los periodistas. Resulta fundamental que a los periodistas se le pueda creer porque cuando esto sucede es que se está bien informado; por el contrario, cuando los periodistas carecen de credibilidad, la gente está mal informada y esto significa que hay una enfermedad de la democracia.
¿Sinsabores? Realmente muy pocos. Tal vez el no haber sido entendido cabalmente por los lectores, que desconfían del Defensor del Lector, porque aducen que es pagado por el propio periódico. De alguna forma les asiste la razón. No confían en la independencia de alguien que recibe sus honorarios por parte del periódico; sin embargo, he dejado que juzguen a través de la conducta que he asumido, si esa es una apreciación cierta o no. Pero esto ha sido algo incidental, porque el ejercicio de la Defensoría del Lector es una distinción de lo más interesante que me ha sucedido y me proporcionado grandes satisfacciones.
PA: ¿Cuáles son los grandes retos de la Ética periodística de América Latina? ¿Cuál sería su definición puntual de ética?
JR: Para el periodista, la ética es la obediencia a la naturaleza de su oficio. Que respete las normas de su propio oficio. Su oficio es decir la verdad. Para llegar a esa verdad el periodista tiene que ser independiente; por consiguiente su ética significa que debe ser independiente por encima de todo. Y para que esa verdad le haga bien a la sociedad, tiene que medir el alcance de las verdades que publica. Eso es el sentido de responsabilidad.
PA: Los periodistas colombianos - como pocos en América Latina- se encuentran en el filo de la navaja, por lo que significa las presiones y persecuciones a las que son sometidos para cumplir con su misión de informar. ¿Esta situación ha contribuido a fortalecerse en su práctica periodístico o los ha atemorizado y mediatizado en sus labores?
JR: La situación de violencia que vive Colombia ha generado algo muy bueno: tanto el pueblo colombiano como los propios periodistas han aprendido de esta situación. Primero, han entendido cuáles son los errores que habitualmente cometen; segundo, se han dado cuenta de las consecuencias que tienen los errores y en consecuencia han aprendido la búsqueda de nuevas formas de actuar.
Colombia es hoy día un país más maduro; en lo que respecta a los periodistas hay un esfuerzo y una tarea de autocrítica. Además han surgido agrupaciones, por ejemplo, Medios para la Paz integrada por periodistas de todos los medios y que se dedican entre otras labores a capacitarse; por supuesto que hay periodistas que han optado por beneficiarse de la situación: es el caso de los medios sensacionalistas que tienen todos los días el material suficiente para presentar planas con noticias espectaculares; también existen quienes se han vuelto muy temerosos y han optado por trabajar en la farándula y se dedican a transformarlo todo en farándula. El periodismo farandulero termina por desaparecer tan rápidamente como ha llegado, al no ser capaz de enfrentar una realidad: ser periodista no es fácil es una labor de constancia, más que de repentismos y el público en general percibe con claridad la diferencia.
En lo que a mí respecta, sigo pensando que el periodismo que mayor beneficio le trae a la sociedad es el periodismo autocrítico, que se fortalece en la actualidad.
PA: ¿Cuáles son las principales dependencias que limitan a un periodista?
JR: Las dependencias proceden de la organización financiera de los medios de comunicación, de sus fuentes de financiación, de medidas restrictivas o de control impuestas por el propio gobierno, de la influencia ejercida por los políticos, o bien por las acciones de las juntas directivas de los propios diarios, de los editores y de los propios lectores, oyentes o televidentes agrupados en asociaciones o consultados a través de raitings de sintonía o de circulación; de las opiniones o sentimientos personales o de la relación del periodista con sus fuentes de información.
PA: ¿Cómo enfrentar los estereotipos noticiosos con que las agencias de noticias presentan a las sociedades latinoamericanas? ¿Es un mal sin remedio?
JR: El tema se ha debatido muy intensamente y se le han dado respuestas equivocadas. Una de las estrategias es contratar empresas de Relaciones Públicas para que ofrezcan una mejor imagen de nuestros países. Esa alternativa no surte efecto porque las operaciones publicitarias generan un 95% de pérdida. Hay respuestas más de fondo, aunque más lentas: es la información que se origina en el mismo país: Si ésta se apega a la verdad, que evita los estereotipos de los sensacionalistas, que va al fondo de las cosas y que informa de manera integral, entonces progresivamente se va restaurando esas imágenes estereotipadas de América Latina. Recientemente, se efectuó una investigación en una universidad estadounidense: se analizaban las noticias surgidas por efecto del narcotráfico en Colombia y la imagen que proyectan. Una de sus principales conclusiones es que la mayoría de las noticias que se brindan en el exterior, simplemente le hacen eco a las surgidas en el propio país; por lo tanto, si hay que poner correctivos es en la información que se origina en el propio país: La gente habla de nosotros, como nosotros hablamos de nosotros mismos.
PA: ¿Qué opinión le merece la consigna de ciertos sectores del periodismo que argumentan que "La mejor ley de prensa es la que no existe" ¿Se necesitan más leyes de prensa o se debe abogar por la progresiva desregulación de los medios de comunicación?
JR: Mi respuesta puede resultar radical por las conclusiones que tengo al respecto. Mi opinión la he ido consolidando a medida que legisladores de mi país me hacen llegar proyectos de ley que tienen que ver con leyes de prensa, sobre todo, después que cayó la Ley 50 que es la que reglamentaba el ejercicio periodístico. He llegado a la convicción que los legisladores no tienen nada que ver con esto. Un legislador que está proponiendo una nueva ley de prensa, es alguien que está haciéndose campaña en los medios y desea pasar a la historia que o bien puso en cintura a los medios de comunicación o favoreció a los medios de comunicación. Ni los legisladores, ni los gobiernos tienen nada que hacer en la tarea del periodista. Porque si lo fundamental del ejercicio periodístico es fiscalizar a los poderes, entonces esos poderes no pueden utilizar los medios de que disponen para tratar de coartar, o hacer cosas que potencialmente puedan llegar a coartar al periodismo; por consiguiente legislaciones de prensa siempre están viciadas de raíz porque pueden invocarse como algo que condiciona al periodista. Bastan las Constituciones de los países democráticos que favorecen y proclaman la libertad de prensa.
PA: ¿Cuáles son las nuevas utopías posibles en América Latina? ¿Al inicio de un nuevo siglo a qué debe apostar las democracias latinoamericanas?
JR: La gran utopía es hacer un periodismo en el que " la ética y la técnica estén tan unidas como el zumbido y el moscardón". Estoy empleando una frase de Gabriel García Márquez. En el momento en que nos convenzamos en toda América Latina que es imposible hacer un buen periodismo, si no es al mismo tiempo un periodismo ético y que nos saquemos de la cabeza la idea que ser ético puede estar reñido con lo técnico, yo diría que desde ese momento se estaría comenzando a dibujar la gran utopía del periodismo latinoamericano que es un periodismo ético y técnico.
Un pastor confirmó que esta situación se dio en Natá, porque a él le correspondió atender a dos de los jóvenes, ambos menores, por solicitud de los profesores. "Ellos me confesaron que habían practicado esos juegos y a pesar de que sentían temor, seguían en ello", recalcó.

El concepto de satanismo es observado desde una óptica diferente por la medicina, aunque la coincidencia sobre las causas que podrían estar generando su difusión es exacta a la expresada desde el punto de vista religioso.
El especialista y subdirector del Hospital Psiquiátrico Nacional, Carlos Smith, expuso que clínicamente quien manifiesta algún tipo de conducta satánica particular es porque ha caído en una etapa disociativa de la mente, de la misma forma que le puede suceder a un fanático religioso.
En los casos extremos, que desde el punto de vista religioso podrían considerarse como una posesión demoníaca, el paciente presenta un cuadro psicótico o de locura.
El especialista consideró importante aclarar que quien realiza esas prácticas también consume algún tipo de drogas, por lo que al momento de verificarse su internamiento y tratamiento es reportado por causas colaterales, pero no por sus prácticas satánicas.
Para Smith, Panamá no reporta casos de jóvenes que requieren tratamiento psiquiátrico a causa del satanismo, porque el volumen de personas que realiza la práctica es escaso, comparado con sociedades grandes como la estadounidense, donde existen clínicas especializadas para dar tratamientos.
Dijo también que el Psiquiátrico carece de registros que permitan determinar si el problema esté aumentando. "Además, por lo general los jóvenes no llegan a la fase crítica o psicótica, más bien permanecen en la disociación, la que les permite su restablecimiento paulatino".
En cuanto a las posesiones diabólicas que supuestamente manifiestan algunos practicantes del satanismo, dijo que es parte de una etapa relacionada con su disociación.
"No pienso que haya ninguna otra cosa, porque si estuvieran psicóticos les podrán rezar por horas y no van a regresar, sino que requerirán de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que los ayude a retornar a un estado normal emocional", sustentó.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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