Dos sindicados por el delito de uso indebido de tarjetas de crédito fueron condenados a tres años de prisión. Rosendo Cummings aseguró haber adquirido las tarjetas de crédito por medio de un ciudadano colombiano identificado como el "Aguila" y aceptó haberlas utilizado para comprar B/. 500.00 en tarjetas de servicio telefónico, que posteriormente vendería.
Al rendir sus descargos, Cummings reconoció haberlas adquirido de forma fraudulenta, junto con una serie de documentos de identificación personal, también alterados con el propósito de realizar transacciones comerciales.
El Juzgado Segundo de Circuito Penal de Panamá impuso a Cummings una condena de 40 meses de prisión. Las pruebas acreditan que el implicado intentó realizar transacciones utilizando las tarjetas de crédito en un centro comercial de San Miguelito, además presentó como identificación documentos a nombre de otras personas.
En tanto, la Fiscalía Décimo Tercera instruyó el sumario seguido a Alicia Abrego Alvarez por el delito contra la fe pública, también por el uso indebido de tarjetas de crédito en perjuicio de Daniel Brea Clavel.
Brea Clavel hizo una compra con su tarjeta "visa" en el local comercial, y al día siguiente al percatarse que la había extraviado, consultó al banco emisor, donde le informaron que ésta había sido utilizada de forma fraudulenta en la misma caja donde pagó.
Resulta que Abrego Alvarez, cajera del local comercial, se declaró confesa del delito señalando que ese día sacó dinero con la referida tarjeta, aceptó haber firmado el comprobante y lo colocó en reemplazo del dinero de la caja.
Sin embargo, la implicada aseguró haber cometido el delito por necesidad, lo que aparentemente conmovió al afectado, quien desistió de la denuncia, pero el recurso no fue admitido en vista que el código de procedimiento no permite el desistimiento de la pretensión punitiva.