El juzgado primero penal realizará hoy la audiencia a los tres principales implicados en la tragedia del 8B-06, que se incendió en octubre del año pasado, en la vía Martín Sosa, dejando 18 muertos.
Edwin Jiménez (mecánico del bus), Ariel Ortega (dueño) y Próspero Ortega (conductor) serán sentados en el banquillo de los acusados por el presunto delito de homicidio culposo en perjuicio de 18 personas que fallecieron quemadas dentro del bus de la ruta Mano de Piedra- Corredor Norte, frente al Templo Hosanna.
El abogado Víctor Martínez, representante legal de los sobrevivientes del accidente: el ebanista, Luis Contreras y la enfermera, Lidia Quintero, dijo que solicitará al juez Rolando Quesada Vallespi que abra causa criminal contra los tres sindicados
También solicitará a las fiscalías superiores la apertura de una investigación contra los ex directores de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), Angelino Harris y Pablo Quintero Luna por haber incumplido con sus funciones de vigilar que los buses de transporte colectivo funcionaran con las medidas de seguridad necesarias para prestar el servicio de pasajeros en la ciudad de Panamá.
Martínez dijo que pedirá al Tribunal que se investigue la actuación del ex gerente del Banco Nacional de Panamá (BNP), Bolívar Pariente y de la funcionaria Leticia Alvarez por el manejo irregular de los B/.30 millones en préstamos para mejorar la flota de transporte colectivo, que se otorgó durante la administración de la mandataria Mireya Moscoso.
También manifestó que solicitará la responsabilidad respectiva para la empresa F. Icaza, quienes fueron las encargadas de la revisión del bus 8B-06 sin que se detectara los desperfectos que mantenía la unidad de transporte.
El mecánico Edwin Jiménez es implicado en el caso por la colocación de un "puente" eléctrico en el comprensor del aire acondicionado que según las investigaciones de la Policía Técnica Judicial (PTJ) pudo ser la causa del origen del incendio.
Según las investigaciones de la PTJ, en el bus hubo un recalentamiento del compresor, que se agravó aún más por el corto del flujo eléctrico, debido al mencionado puente. Este recalentamiento derritió el cobertor de cables, liberando el gas que avivó el fuego y al abrirse las puertas, debido al oxígeno, permitió la explosión.
El conductor, Próspero Ortega es señalado dentro del expediente por varios pasajeros, que le advirtieron en varias ocasiones que detuviera el bus, pero este ignoró los llamados y siguió conduciendo a pesar de que el bus echaba humo.
Finalmente, el propietario, Ariel Ortega, es involucrado por supuestamente no realizar las reparaciones adecuadas en el bus y asegurar su buen funcionamiento para el transporte público de pasajeros.