Un nuevo acuerdo del Tribunal Electoral (TE) determinó como informaciones de carácter restringido, las sentencias e inscripciones de adopción, las direcciones residenciales de los ciudadanos y las autenticaciones o certificaciones de cédula.
Otras informaciones restringidas serán aquellas vinculadas a los asuntos administrativos o jurisdiccionales que adelanta el TE, las que son accesibles para las partes del proceso, y la información correspondiente a la condición de miembros inscritos en un partido político.
Según el TE, la medida obedece a la acción de Hábeas Data establecida en la Ley de Transparencia en la gestión pública, donde se dispone que toda persona tiene derecho a solicitar sin necesidad de sustentar justificación o motivación, informaciones de acceso público en poder de instituciones gubernamentales.
222Entre las informaciones señaladas como restringidas están: las sentencias, inscripciones de adopción, las autenticaciones o certificaciones de cédula y los inscritos en un partido político.
La reglamentación de la ley establece que no será de acceso público aquella información que ha sido clasificada por la entidad como confidencial o de carácter restringido.
En base a ello, el Acuerdo No. 1 de la Sala de Acuerdos del TE dispone que es confidencial cualquier otra información que pueda afectar la vida íntima de los ciudadanos.
Se establece que las informaciones detalladas con anterioridad sólo serán suministradas al titular y a la autoridad competente, mientras que las autenticaciones o certificaciones de cédula de ciudadanos fallecidos podrán ser solicitadas por el cónyuge, padres e hijos.
El TE informa que cualquier información solicitada a esta entidad por personas naturales o jurídicas deberá ser tramitada ante la Secretaría General, en papel simple o a través del correo electrónico: secretaria-general@tribunal-electoral.gob.pa
Indican los médicos que todos aspiran a una vida con dignidad. ¿Quién quiere una vida que significa trabajar y sólo trabajar, con turnos de 32 horas sin parar? Advierte Castañeda que al llegar a sus casas se sienten moribundos de cansancio y cada tercer día vuelven a hacer lo mismo. "Nadie nos reconoce nada", afirma el galeno con muestras de evidente descontento.
La jornada de un médico residente de cirugía, por ejemplo, puede concluir a las diez de la noche, luego de haber cumplido todas las asignaciones del día. Luego de atender en la sala de operaciones, debe continuar con otras asignaciones. Según explican, el lema de trabajo es que los médicos residentes e internos tienen horario de entrada, pero el horario de salida nadie lo sabe. Quien tuvo la fortuna de comer... comió, quien pudo descansar un rato... descansó; el resto de los médicos deberán trabajar y trabajar; todas estas actividades se ven fortalecidas por la docencia que diariamente implica desarrollar charlas que son impartidas por un médico interno.
A las tres de la tarde se hace entrega del turno a los médicos internos y residentes encargados de cada sala: se detalla así nuevamente el estado actual de cada paciente. Los médicos residentes se convierten en los responsables directos del hospital. No se pueden retirar a sus casas si no han logrado atender las necesidades de cada paciente y si no se han resuelto los problemas administrativos propios de cada hospital. Durante todo el día una gran cantidad de pacientes son remitidos del Cuarto de Urgencias, con lo que el trabajo se duplica en las respectivas salas. La escasez de personal también puede implicar atender directamente los requerimientos de la sala y los médicos residentes e internos en muchos casos deben tomar las muestras de laboratorio, buscar directamente los resultados de los exámenes y movilizar a los pacientes.
De acuerdo con Fernando Castañeda, de la Asociación de Médicos Residentes e Internos, sus demandas en el reciente paro médico obedecen al trabajo agitado que viven a diario. Se trata de horarios agotadores que oscilan entre 300 y 400 horas mensuales de atención. Prácticamente la vida familiar y personal queda relegada a segundo plano. La situación se agrava en el caso de las mujeres casadas que tienen mayores compromisos familiares. Al respecto, indica: "Ojalá que las personas comprendieran que todos los pacientes que son atendidos después de las 3 de la tarde, reciben atención gratuita, ya que los médicos no recibimos ningún tipo de remuneración. El salario de los médicos internos es de B/ 366.00 por quincena; los médicos residentes reciben un salario de B/ 800.00".
Agregan los entrevistados que si se divide el salario por hora de atención, la relación es irrisoria, ya que cada médico que trabaja 300 -400 horas al mes recibe como promedio, un salario que equivale a B/ 1.00 por hora.
Según explican, las aspiraciones gremiales se concentran en dos sentidos: por una parte, lograr que un reglamento nacional de médicos internos y residentes haga más humana la profesión de medicina. El reglamento ha sido firmado por el ministro de Salud y por el director de la Caja de Seguro Social; falta ahora proceder a su respectiva reglamentación. La segunda aspiración es que se brinde un reconocimiento económico por las horas extras que trabajan. El salario de todos los profesionales corresponde a 8 horas de trabajo, 40 horas semanales, 160 horas mensuales. Sin embargo, el de los médicos residentes e internos es más que el doble, afirman. A juicio de los médicos entrevistados, el horario es inhumano, ilógico, esclavizante y peligroso.
¿Cuál es la capacidad de un médico residente de interpretar una radiografía en la madrugada cuando ha trabajado más de dos turnos consecutivos?
Las jornadas de trabajo son agotadoras, generalmente sin fines de semana, sin días de descanso compensatorio. Ninguna de las festividades significa día de asueto para los médicos. "Somos los guardianes de la salud de los pacientes, los 365 días del año". Advierten que las condiciones de trabajo de los residentes e internos del interior del país son más deplorables de los que laboran en la ciudad capital.
Destacan el caso del Hospital Santo Tomás, entidad en la que los médicos residentes declararon que la situación es dramática, pues muchas veces tienen que dormir en la cama vacía de algún paciente, en las camillas, o bien duermen dos médicos en la misma cama.
Según indica el Dr. Guillermo Pérez Silva, secretario general de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la Caja del Seguro Social (AMOACSS), la condición por la que atraviesan los médicos internos y residentes sigue siendo de esclavitud. Hacen mínimamente 8 turnos al mes, lo cual significa trabajar 36 horas seguidas 8 veces al mes. Sus horas de descanso generalmente son dos o tres horas. A veces no descansan, lo que conlleva un desgaste personal y emocional grave.
La situación es tan grave que hay casos que se han llevado hasta los tribunales, pero los fallos han sido favorables a los médicos. Países como España han corregido la situación y sólo se permite que trabajen como máximo 12 horas seguidas y exigen que antes de un turno duerman 12 horas.
Según Pérez Silva, en Panamá la situación es difícil ya que el patrón es el Estado. "Se trata de una situación atávica y anacrónica", sostiene.
El fenómeno de los internados y las residencias médicas son una práctica moderna del siglo XX. "Las condiciones de explotación de los médicos son nuevas. En el siglo XIX no se conoció de las prácticas de internado". De acuerdo con el galeno, la solución de los médicos residentes e internos debe ser inmediata, de acuerdo con el fundamento de las cortes internacionales. Pérez Silva se mostró optimista de que el fallo de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos resultará favorable a las peticiones de los médicos internos y residentes. La base de tal solicitud es que el tipo de trabajo pone en riesgo la vida de los propios médicos y de los pacientes, por lo tanto, no puede ser negociable.