La gente gritaba, los niños lloraban, las cosas se caían haciendo un fuerte estruendo y sin saber unos corrían sin rumbo, esperando por fin que aquel "meneo" terminara.
El servicio de luz fue cesado, así como el agua. No existían las condiciones mínimas para empezar a ver qué era lo que había pasado en menos de un minuto que fue lo que duró el movimiento, pero en medio de las penumbras buscaban a sus hijos, a quienes muchos encontraron en estado de "shock". Pero esta no fue la condición de la familia Zurdo, que encontró a su pequeña hija debajo de los escombros, sin vida.
“Nosotros estamos en la casa cuando sentimos el temblor. Vimos cómo se rajó la pared, yo traté de ir a buscar a la niña, pero como ya estaba quebrado no me dio tiempo de sacarla y todos los bloques se vinieron encima de ella”, relató Angelina Flores, la joven indígena de 28 años madre de la infortunada.
Indicó que otros dos de sus seis hijos también resultaron heridos, pues les cayeron encima unos bloques, que les causaron algunos golpes superficiales.
Entre llantos, comentó que gracias a Dios sus otros hijos estaban despiertos y al sentir ese fuerte movimiento salieron huyendo. Enelda cumpliría ayer sus 15 primeros días de nacida.
La familia Zurdo expresó que no tiene para pagar y sacar el pequeñito cuerpo de Enelda de la morgue, con el fin de darle sepultura.
Además, los escasos recursos que tenían dentro del rancho construido de bloques y pencas habían quedado debajo de los escombros y no tenían cómo darle de comer a sus otros hijos, que lloraban desesperadamente. "Yo estaba acostado con mi señora, se sintió una bulla grande, nos salimos afuera del portal, eso fue algo espantoso, todo el mundo salió llorando de sus casas, los vecinos y todos salimos asustados en ese momento", manifestó muy nervioso Alejandro Quintero, quien al momento de hablar con este diario expresó que aún sentía un miedo muy grande, porque no esperaban algo como eso y mucho menos en la noche de Navidad.
Indicó que durante el resto de la noche no durmieron y por seguridad prefirieron sacar sus camas y alguna sábana afuera, en donde lograron descansar algo.
Por su parte, Rafael García, uno de los tantos internos que se encontraban en el hospital, relató su experiencia. "Habíamos estado despiertos hasta las doce medianoche para esperar la llegada de la Navidad, luego nos dormimos, cada quien en su cama, como dos horas después sentimos el temblor fuerte".
Nos quedamos en las camas tal y como nos dijeron las enfermeras, expresó el señor Rafael, quien estaba recluido por una fractura en su pierna, manifestando que en el momento del temblor, cuidadosamente se pasó a su silla de ruedas y todos juntos salieron en compañía de las autoridades del hospital hacia los corredores, para ubicarse en el patio para mayor seguridad.
Saúl Jiménez, quien fue uno de los tantos que perdió su casa, dijo que toda la familia estaba en la residencia y se quedaron en el centro del inmueble, porque su mamá no puede caminar bien. "Tuve que llevarla en peso hasta fuera de la casa", afirmó. A mi sobrina le cayó un bloque en la cabeza y le abrió una herida, pero gracias a Dios está bien, relató.
Uno de los casos más críticos se dio con un anciano de 60 años, quien se mantenía recluido bajo inspección médica tras haber sufrido un infarto cardiaco, el cual se volvió a repetir cuando sintió el fuerte sismo.
Al lugar se presentó la presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien con autoridades de seguridad hizo un recorrido por los sectores más afectados, en donde se dispuso toda la ayuda gubernamental.
La ayuda inició con una inspección por parte de técnicos especializados, quienes evaluaron la condiciones físicas de las residencias afectadas. Se ordenó brindar la ayuda necesaria para proporcionar la mano de obra y los materiales necesarios para levantar nuevamente sus casas, a través del uso de los fondos de la Ley 56 que permite la contratación directa, para atender emergencias como éstas.
Esta zona ha sido sacudida por eventos grandes (Ms 7.0) el 26 de julio de 1871 y el 18 de julio de 1934. En la década del 30 sucedieron en esta zona varios eventos con magnitudes entre 6 y 6.5 alcanzándose, en alguno de ellos, intensidades de hasta VI MM en David. Es importante mencionar que desde el sismo del 18 de julio de 1934 (Ms=7.4) (Pacheco y Sykes, 1992) esta zona no ha sido sacudida por un evento tan fuerte como éste. Si el evento del 26 de junio de 1871 fuese el evento antecesor aldea l8 de julio de 1934, el período de retorno para eventos con Ms=7.4 estaría alrededor de los 63 años y la magnitud más grande para esta región podría ser Ms=7.4.
El último evento que causó daños en esta zona ocurrió el 1 de julio de 1979 (Ms=6.5, PDE). Su foco está localizado a unos 20 km al NW de Puerto Armuelles a una profundidad de 12 km (Adamek, 1986). Este mismo autor obtuvo un mecanismo focal normal para este evento.