AL CONMEMORARSE en fecha reciente el Día Mundial de la Tuberculosis, tanto la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) hicieron un homenaje a los trabajadores de la salud que luchan de forma anónima contra esta enfermedad.
Nuestras autoridades de salud pública pasaron desapercibida a esta importante fecha en la que cada día mueren en el mundo unas 5 mil personas.
La OPS destaca que el incremento de la pobreza, la rápida expansión de la epidemia de VIH, a la cual está asociada la enfermedad, y formas de tuberculosis resistentes a las drogas están entre las causas más importantes en muchos países pobres para que la tuberculosis continúe arrebatando vidas.
La tuberculosis en Panamá es un problema de salud pública que afecta a las comunidades de extrema pobreza a nivel nacional, incluyendo principalmente el área indígena. Para el año 2004 las cifras preliminares indican unos 1,269 casos, cuya carga de riesgo de la enfermedad se concentra en las regiones de Kuna Yala, Colón, Bocas del Toro, Comarca Ngöbe Buglé y la región metropolitana.
Por otra parte, en la barriada San Cristóbal de David se reportó el suicido de la joven Omaira Osorio, quien ingirió un insecticida.
Los cromosomas también se suman a la lista de los elementos que favorecen a las mujeres. Mientras ellas poseen dos cromosomas X, los hombres sólo uno, por lo que en caso de sufrir un daño, no habría posibilidad de sustituir sus funciones, al final los hace más vulnerables a enfermedades como la hemofilia (dificultad de coagulación en la sangre).
El escrito de El Mundo esboza un teoría reciente del científico inglés David Goldspink, el cual sostiene que el corazón del varón sufre un descenso del 25% de su capacidad entre los 18 a los 70 años, algo que no sucede en el caso de las féminas.
Finalmente, las mujeres tienen comportamientos más saludables, así lo hace saber un estudio elaborado por Robert Hummer. No obstante, la incorporación de la mujer en el mundo laboral y el consumo que está teniendo de alcohol y tabaco, pueden estar influyendo en que sea víctima de enfermedades antes catalogadas como "masculinas".
En esto coincidió la geriatra Cecilia Donderis, al indicar que posiblemente la nueva generación de jóvenes no tenga la misma suerte que la de sus madres o abuelas. Su expectativa de vida podrá ser menor.