Washington.- El temor a un nuevo y sorpresivo ataque, la incertidumbre y el deseo de permanecer cerca de los suyos, son tres consecuencias anímicas del cruento atentado terrorista que sacudió al mundo el 11 de septiembre y que ha impactado profundamente la economía de Estados Unidos.
Aparte de la banca, que sufrió irreparables pérdidas de vidas por la destrucción de las Torres Gemelas de Wall Street, ningún sector está sintiendo los efectos de una manera más inmediata que la industria del turismo.
Los cruceros de turismo que recién comenzaban a desembarcar turistas en las vecindades del Canal de Panamá, donde antes sólo cruzaban la vía interoceánica, están a punto de reducir sus viajes para no ir medio vacíos, al igual que los hoteles de Miami y del Caribe.
"Pérdidas diarias superiores a los $25 millones en el turismo de Miami-Dade y una masiva ola de despidos laborales, obligaron ayer al alcalde Alex Penelas a hacer un llamado de emergencia para que la población del condado salga a gastar y contribuya con la economía local", informa El Herald de Miami.
Las pérdidas en el sector turístico en Miami-Dade ascienden a $25 millones diarios, informó Bill Talbert, presidente del Buró de Convenciones y Turismo del Gran Miami.
Sólo durante la primera semana después de los atentados terroristas en Nueva York y Washington, Carnival Cruise Lines y Royal Caribbean, las principales compañías en el Puerto de Miami, perdieron $45 millones. Aunque las firmas insisten en que un estimado total del efecto no se conocerá hasta dentro de algunos meses, sus ejecutivos hablan de "un gran impacto".
Para aminorar este golpe a la economía, desde el presidente George W. Bush hasta el alcalde de Nueva York, Rudolph W. Giuliani, diariamente instan a sus conciudadanos a que "vayan al teatro, coman en los restaurantes". En otras palabras: ¡gasten!
Efectivamente, en Nueva York, al igual que en esta capital, los restaurantes están comenzando a recobrar sus comensales, aunque lentamente. "Estoy preocupado por la salud de nuestra economía, especialmente por su dependencia en el turismo"", señaló el alcalde.
"Cuando los turistas no vienen, no sólo las aerolíneas se ven afectadas, sino todo el mundo: las agencias de viaje, los camareros, los maleteros que dependen de las propinas... Estoy aquí para sugerir que cada residente de nuestro condado salga este fin de semana".