Panamá tiene una diversidad de artesanías. En todas las provincias del país hay trabajos que distinguen la cultura de cada población interiorana.
Se pueden comprar en las ferias artesanales: máscaras de diablos sucios, sombreros de toda índole, polleras y montunos en miniatura, estatuillas con formas de animales y plantas panameñas.
Los artesanos nacionales también trabajan la orfebrería y pulen piedras y madera.
Del mismo modo, los indígenas son hábiles artesanos.
Pero, una amenaza ronda su creatividad. Los productos de los emberá- wounnan están siendo vendidos en Costa Rica como si fueran autóctonos de ese país.
Según fuentes de la Fundación Dobbo Yala, ya se han detectado en la capital de Costa Rica locales comerciales que venden "cocobolos y taguas", artesanías hechas por los emberá.
La tagua es una fruta con la que estos artesanos hacen figuras de águilas y venados, mientras que el cocobolo es una madera resistente, ideal para hacer objetos coloridos.
Según la dirección nacional de Artesanías del Ministerio de Comercio e Industrias, las prácticas desleales también están afectados a países como República Dominicana, El Salvador y Guatemala.
La mola está registrada como una propiedad colectiva del pueblo Kuna, en el MICI.
Las molas son las más buscadas en estos puestos.