El tradicional mensaje del Te Deum, que se realiza todos los 3 de Noviembre en la Catedral Metropolitana, estuvo matizado este año por un llamado claro y directo a combatir el antivalor de la corrupción en Panamá.
El mensaje estuvo a cargo del arzobispo metropolitano, José Domingo Ulloa, quien -aunque hablaba en cadena nacional al país- se dirigía también a las principales autoridades de Gobierno reunidas en la catedral.
En primera fila estaban el presidente Juan Carlos Varela, la primera dama Lorena Castillo, el presidente de la Asamblea de Diputados, Adolfo Beby Valderrama, y la canciller y vicepresidenta, Isabel de Saint Malo.
El líder de la Iglesia católica fue enfático al pedir un combate integral para este mal social y solicitó que se investiguen todos los casos de corrupción... y no solo lo que conviene.
En este sentido, Ulloa también destacó que no se trata solo de perseguir e intentar llevar a las cárceles a los corruptos, sino más bien de buscar la conversión de la conciencia social; hacer una introspección a ver cuánto de este mal hay en cada uno de nosotros.
Sociedad enferma
En medio de su llamado a este examen de conciencia personal, fue particularmente fuerte al señalar que somos una sociedad enferma.
Reconozcamos que todavía tenemos asuntos pendientes como país. Debemos reconocer -por ejemplo- que somos una sociedad enferma, con una urgente necesidad de sanar y salvar el alma nacional. Y una de las más graves enfermedades de las que padecemos es tanta corrupción, sentenció Ulloa.
El arzobispo también comparó la corrupción con un cáncer que ha invadido todo el cuerpo social. Y que nos hace ver lo bueno como malo y lo malo como malo. Para luego reiterar que estos son antivalores que debemos enfrentar.
Curiosamente, aunque en otros años, el auditorio interrumpía con aplausos, esta vez monseñor Ulloa habló extendido y sin cortes por cerca de una hora.
Elevar la política
Y aunque no se refirió concretamente a temas políticos, sí hizo un llamado a elevar la cultura política. Hizo énfasis en que no es una tarea solo de las autoridades, sino de todos.
Recordó que la soberanía que hoy disfrutamos descansa sobre el sacrificio de varias generaciones, en las que el principal protagonista fue nuestra juventud.
¡Cuidemos el ejemplo que les damos! ¡Cuidado, porque con lo que hoy hagamos o dejemos de hacer, estaríamos gestando, en lugar de patriotas, seres egoístas y perversos!.
Y reiteró la reflexión del Salmo 68: Señor, que por mi causa nadie quede defraudado.
Llamado a la unión
Su mensaje concluyó con un llamado a la unión de todas las fuerzas del país para combatir esa otra gran enfermedad que es la injusticia social.
Denunció las soluciones fáciles y superfluas con las que se han atendido estos problemas, en vez de trabajar más en procesos profundos que resuelvan desde la raíz los males sociales, que no solo empobrecen materialmente a la gente, sino que les arrinconan moralmente.
Y recordó a las autoridades que hacer patria implica trabajar en equipo, ser capaz de buscar alianzas que no respondan solo a intereses políticos, sino que busquen el verdadero progreso. Advirtió -de paso- que eso va a requerir de humildad... y de saber pedir y agradecer la ayuda que se me pueda brindar.
Al final de su exhortación, dejó en claro que trabajar por Panamá se traduce en la capacidad de entrar en diálogo, saber debatir con fundamentos y altura los temas más delicados que preocupan a la nación.
Y recordó que a veces cuesta que se nos contradiga o se dé una opinión, aunque sea fundamentada, en contra de lo que hemos dispuesto. Pero la democracia - moderna -concluyó Ulloa- requiere de participación y consensos, de profundos debates que eleven la cultura política.