En medio de mucho dolor, ayer se realizaron las honras fúnebres de los niños que murieron luego que un alud de tierra sepultara la casa donde vivían en la comunidad de Puerto Balsa, en el corregimiento de Limones.
La familia Araujo Tello no se repone de este duro golpe que les dio la vida y se niegan a aceptar que los pequeños Bryan y Leonardo, de 9 y 10 años, respectivamente, ya no están en este mundo.
Los dos cuerpecitos fueron velados en el Centro Funerario del Sindicato de Trabajadores de la Chiriquí Land Company (SITRACHILCO), en presencia de familiares, amigos y vecinos, quienes acompañaron a la familia.