Un 33.3 por ciento de la población económicamente activa del país son menores de edad, de los cuales unos 12,762 se dedican a actividades domésticas en hogares de terceros.
De acuerdo con un estudio sobre la situación del trabajo infantil en Panamá, la pobreza suele ser la principal causa de este abuso infantil, sin embargo, la medida se convierte a su vez en la primera causa de la pobreza.
Destaca el estudio elaborado por la Oficina Internacional del Trabajo (OIT) que la necesidad de afrontar la pobreza y satisfacer algunas carencias del seno familiar, lleva a colocar a niños y niñas en hogares de terceros en busca de mejores ingresos y oportunidades.
El estudio indica que es mayor la presencia de niñas en las labores domésticas, las cuales son consideradas como una extensión de sus obligaciones. El trabajo infantil doméstico es considerado, en algunas modalidades, como una de las peores formas de trabajo infantil y así ha sido reconocido internacionalmente en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y en los Convenios 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo y el Convenio 182 sobre las peores formas de trabajo infantil.
Plantea el estudio que es común que los menores procedan de áreas rurales o marginales, de familias numerosas, pobres, generalmente caracterizada por la ausencia de alguno de sus padres, o donde los jefes de familia realizan actividades de poca remuneración.
Generalmente, las niñas y niños que se dedican a estas actividades oscilan entre los 10 y 17 años de edad, aún cuando se conocen casos de niños que empiezan a trabajar a los seis años.
En cuanto a los salarios que reciben, los mismos son inferiores a los reconocidos para las personas adultas, las jornadas de trabajo son extensas y las condiciones en que desarrollan sus labores son pésimas.
También se pudo determinar que el 81% de los menores que trabajan no van a las escuelas y el 32% de los que asisten los abandonan por falta de recursos o porque los patrones no les permite estudiar.
Cabe destacar, que el 70% de los jóvenes que trabajan lo hacen para sufragar sus estudios y el 65% para ayudar a sus familias, mientras que el 12% para tener casa y comida. Una de cada diez menores trabajadoras son madres solteras y el 58% no tiene acceso a los controles de salud.
Por su parte, el defensor del pueblo adjunto, Guido Rodríguez, advirtió que realizarán algunas visitas a los supermercados del país para regular el trabajo de los menores.
Indicó que estos centros de expendio están violando las disposiciones del Código de Trabajo porque emplean a menores de 12 años de edad, al igual no le pagan un salario fijo.
Señaló que conversarán con la administración de los supermercados, ya que la ley establece claramente que los menores no pueden laborar hasta altas horas de la noche y deben adecuar sus horarios para acudir a los centros de estudio.