Estar detenido en una cárcel como La Joya no es impedimento para que un dinterno pueda dedicarse a un oficio o labor que pueda generarle ingresos para así suplir necesidades básicas en la cárcel o hasta para ayudar a sus familiares que semanalmente lo visitan.
Luis Meléndez confecciona trabajos en madera: plumas, porta plumas y porta retratos.
"Hacer este trabajo me toma unas cuatro horas cada uno, tomando en cuenta que todo esto se hace a mano. Aquí, en el Complejo Penitenciario no tenemos máquinas para hacer este trabajo, de lo contrario podría hacer hasta veinte en un día", señaló Meléndez, quien dijo que sus familiares le proporcionan el material para poder hacer estos trabajos.
Las obras se destacan por su valor artesanal y su precio oscila entre los dos y cuatro balboas.
El beneficio obtenido por Meléndez, más que monetario es de relajamiento y ocupación, ya que haciendo este trabajo puede esperar con calma que pase el tiempo que debe pagar en el Complejo Penitenciario de La Joya.
"Bien valdría la pena que la empresa privada apoyara a los detenidos que se dedican a estas labores para que puedan obtener un empleo cuando salgan de la cárcel", agregó Mariana una visitante que le compra sus artesanías.
Los días de visita son: lunes le toca al pabellón 11, 12 y 13.
Los martes al 2 y 9. El miércoles 1 y 3; el jueves al 4, 5 y 6 y el viernes le toca al 7 y al 10 , indicó Lidia Castañeda, directora del Complejo Penitenciario La Joyita.
Alexis Torres, miembro de la comunidad Bahai de Panamá y uno de los organizadores del evento, manifestó que la actividad está orientada a presentar la diversidad cultural de Panamá en el ámbito de los indígenas.
Indicó que uno de los principios de la fe Bahai es la unidad de la humanidad sin distingo de nínguna índole.
En el evento hubo exposiciones de arte, molas, vestidos folclóricos de distintos pueblos indígenas como los Kunas, Ngöbe Buglé y Emberás.
Según el organizador, existe la posibilidad de realizar otras actividades propuestas por la ONU.