Ayer en el distrito de San Miguelito la hora panameña también formó parte de la tradicional celebración del Grito de Independencia de la Villa de Los Santos.
Los actos protocolares estaban programados para las 9: 00 a.m., pero como la puntualidad no caracteriza al panameño, se tuvo que esperar la llegada de representantes de diferentes entidades y organizaciones. Finalmente, antes de las 11: 00 a.m. se desarrollaron los discursos y anuncios patrióticos.
Como si fuera poco, se entonó el himno de Los Santos para destacar la provincia donde tuvo lugar el famoso grito de independencia, pero se les estaba olvidando cantar el Himno Nacional. Al final, cuando ya los abanderados se disponían a integrarse al desfile, se escucharon las gloriosas notas.
Pese a los percances, lo que arrancó más temprano fue el tradicional desfile de carretas, que como todos los años, quedó muy lucido e impregnó el ambiente de folclor y amor Patrio.
Desde muy temprano, miles de residentes del distrito de San Miguelito se congregaron en la sede de la Asociación de Santeños.
El atractivo recayó en la vistosidad del traje típico nacional y las carretas tiradas por bueyes, las cuales fueron adornadas con flores de variados colores y elementos autóctonos de la vida rural.
Era un ambiente de fiesta y alegría. Los residentes, vestidos con atuendos típicos, sombreros y camisetas de color rojo y blanco, bailaban al son de las cantalantes y de las tonadas de los conjuntos folclóricos que repicaban para afinar detalles musicales de último minuto, como el conjunto Sensación Interiorana, de Tito Rodríguez.
Gran cantidad de niños curiosos se emocionaban por ver y tocar a los animales que esperaban la orden de avanzar.
Daynet Delgado, una niña de dos años y estudiante del Centro Parvulario de Calidonia, que había sido escogida como empolleradade una de las delegaciones, dijo sentirse feliz y honrada por estar participando de esta tradicional celebración, al tiempo que movía su pollera y se sostenía de una barra para no caerse.
El cielo se puso gris y pronosticaba lluvia, pero a medida que se avanzaba por la vía principal, se fue despejando.