Es como dice Carlos Vásquez, su actual dirigente, un epicentro de opinión. Panamá América lo consultó para conocer más acerca de la asociación.
PA: ¿Es el cargo de presidente del colegio un trampolín político?
CV: El colegio no hace figuras, la institución permanece, pero son las personas que están al frente de la misma quienes hacen la diferencia. Si se usa el cargo para seguir una agenda, los medios, las autoridades y la sociedad, lo señalarán.
PA: ¿Cómo se podrá evitar la saturación de la profesión?
CV: En Panamá hay cerca de 8,500 abogados, es un mercado muy pequeño para tantos profesionales.
Nos sentimos orgullosos de que los abogados no nos hemos quedado con una sola profesión, tenemos abogados-médicos, abogados-arquitectos, entre otros.
No debemos llegar a los extremos que algunos sugieren, de manera intrépida, del cierre de las facultades.
PA: ¿Qué satisfacciones y sinsabores ha tenido en su cargo?
CV: Satisfacciones muchas, pero también un supremo sacrificio porque muchos no entienden que el colegio tiene que dedicarse a la defensa del libre ejercicio de la profesión y no a la defensa de las causas célebres.
El Colegio Nacional del Abogados tiene como objetivo la creación del Centro de Arbitraje, Mediación y Conciliación para promover la disminución de los litigios en los tribunales.
También planea la regulación del ejercicio de la profesión para garantizar que sólo profesionales idóneos la ejerzan.