Lo que el común de los estudiantes logra en 12 años de arduos estudios y desvelos, un equipo periodístico del Panamá América lo consiguió luego de cinco minutos de negociación y cerca de un mes de espera.
La investigación resultó más fácil de lo que se esperaba. Al principio hubo muchas aprensiones de parte de los periodistas sobre la reacción que tendría la funcionaria del Ministerio de Educación que actuaba como contacto para comprar el diploma falso. Pero una vez se habló con ella por teléfono, la respuesta positiva saltó de inmediato.
Aló, ¿señora es cierto que usted puede vendernos un diploma de sexto año?, preguntó el periodista. A lo que la funcionaria contestó rápidamente que sí. ¿Cuál es el precio? Trescientos balboas, respondió. ¿Y es auténtico? Sí, con este documento te puedes inscribir en cualquier universidad del país, dijo en tono tranquilizador.
La segunda llamada fue para establecer el lugar del encuentro y cuánto dinero le deberíamos llevar para agilizar los trámites del documento educativo. La funcionaria manifestó que lo más práctico era reunirse en el centro de la ciudad de la Chorrera, a un costado del almacén "La Reina". Ella se encargaría de esperarnos allí, pero debíamos llevarle B/.150 de adelanto para movilizar los trámites del diploma.
Finalmente llegó el día del primer encuentro, la hora de la cita era a las 2:00 de la tarde, frente al almacén la Reina en La Chorrera. El contacto indicó que la llamáramos una vez llegábamos. Panamá América hizo el viaje a Panamá Oeste encabezado por un periodista, un fotógrafo y sin olvidar el futuro bachiller en ciencias.
Apenas llegamos al centro de La Chorrera realizamos la llamada y en cuestión de cinco minutos bajó la negociante, mientras tanto el fotógrafo nos seguía secretamente en el auto. Se trataba de una mujer de unos sesenta años de edad, de buena apariencia y con un aire de seriedad. Así lo confirman las fotos que le fueron tomadas.
Cuando establecimos conversación con la señora, de inmediato nos llevó a la sede regional del Tribunal Electoral para que el taxista solicitara su certificado de nacimiento, un documento imprescindible para obtener el diploma.
Realizamos el trámite y luego nos movilizó a su centro de trabajo en La Chorrera. Cuando llegamos allí nos sorprendimos, porque nos encontrábamos en la misma Dirección Regional de Educación Panamá Oeste.
La funcionaria nos reveló que es profesora y labora en esta dirección y agregó que con los diplomas que emanan de esa organización se puede estudiar en cualquier institución, ya que eran oficiales. Pero por lo indebido de la acción nos solicitó que no comentáramos a nadie sobre el tema, porque la podrían despedir.
Nos despedimos de ella y nos manifestó que en 15 días podríamos tener una respuesta y que pronto el hoy taxista sería un flamante graduado de Bachiller en Ciencias.
Panamá América esperó los días que la servidora pública sugirió y una vez transcurrido el tiempo inició un proceso de continuas llamadas solicitando el diploma. Pasó alrededor de un mes, pero el contacto nos indicaba que le diéramos más tiempo, ya que tenía problemas con una firma, y que muy pronto tendríamos el legítimo documento.
En una de esas llamadas telefónicas nos dio la gran noticia. Ya podíamos retirar el diploma. Llegó el día y la mujer, sin ningún temor, señaló que fuéramos a buscar el documento directamente a la Dirección Regional de Oeste, a las 11:00 a.m. Al llegar al lugar, la funcionaria entregó el documento en un sobre, previa entrega de los B/.150 restantes.
Al preguntársele, ¿Y este diploma es legal?, exclamó con firmeza: Claro que sí, tiene la firma del representante del Ministerio de Educación y el del centro educativo donde se elaboró.
Antes de despedirse insistió en que el negociado del diploma no se debía hablar con nadie. Luego se dirigió, como si nada hubiera pasado, a la Dirección Regional de Educación Panamá Oeste, posiblemente a continuar con sus funciones de servidora pública en el sistema educativo estatal, donde labora hace 28 años.