Honradez e integridad son dos características que deben identificar al próximo ocupante del Palacio de las Garzas.
Así lo expresó el reconocido escritor cubano Carlos Alberto Montaner durante su charla magistral "Cómo Analizar las Propuestas Electorales: Una Guía Al Ciudadano", organizado por la Fundación Libertad.
Montaner indicó que es importante que el próximo gobernante panameño rechace la corrupción, inclusive si procede de los miembros de su propio grupo o gobierno.
"Cuando un gobernante no es honrado se pudre el sistema y por ende la sociedad se aleja del Estado", explicó el coautor del " Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano".
Agregó que la corrupción conlleva a la falta de credibilidad y esto afecta aspectos como el de atraer inversiones.
"Los mandatarios están para servir y no para ser servidos". Indicó que también los gobernantes deben ser íntegros, o sea, que demuestre coherencia entre lo que cree, lo que dice y lo que hace.
"Que se comporte en el ámbito privado de manera afín a como predica que debe ser el comportamiento en el público", señaló.
Otras de las virtudes que se deben de tener en cuenta para elegir a un candidato a puesto de elección es que tenga un liderazgo y una visión.
"Qué inspire la admiración de las personas , especialmente los jóvenes, y posea una idea clara de hacia dónde debe marchar la sociedad".
El expositor manifestó igualmente que un gobernante debe concebir y poner en marcha planes con los correspondientes mecanismos de verificación.
Otra perfil que debe reunir un mandatario es la firmeza. "Que sea capaz de negarse ante la petición ilegal o indecorosa que le propongan los poderosos y que no tome demasiado en serio los halagos de los manipuladores".
Montaner también habló sobre rasgos psicológicos que deben caterizar al candidato por el cual se votará.
El primero de ellos es el sentido común, es decir, que sea capaz de buscar soluciones prácticas y sencillas a los problemas que inevitablemente surjan.
El segundo es la autoridad. "Tiene que inspirar en sus subordinados una mezcla de respeto y admiración que se transforme en acatamiento voluntario de sus órdenes o sugerencias".
La humildad y la solidez profesional son los otros dos aspectos psicológicos. "Que reconozca sus errores y que cuenta con un bagaje cultural y profesional suficiente para entender las labores de gobierno", concluyó.
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