Estaba en la secundaria. Le correspondió trabajar con los miembros de la Comisión Organizadora de la visita: el padre Fernando Guardia y la hermana Margarita Moreno.
En la misa en Albrook, tuvo la oportunidad de recibir la comunión de manos del Papa y de decir la lectura.
“Para un joven de 18 años eso era más que un honor”, expresó con complacencia.
Recuerda la cara del Santo Padre, roja como un tomate del gran calor, como el dolor en su espalda, por estar arreglando las sillas el día anterior, cuando tuvo que ponerse la camisilla para estar en la misa.