JUSTO cuando estudiaba segundo año en la Universidad de Panamá, Alexandro Romero, recibe una terrible noticia. Con tan sólo 25 años, fue diagnosticado por la enfermedad, una de las llamadas reemergentes, la tuberculosis.
Desde el 2000 vive un vía crucis. Alex siempre fue un muchacho tranquilo, que no le gustan las discotecas, no fuma, no bebe y muchos menos usa drogas. Siempre se caracterizó por se estudioso y trabajador.
Una vez empezó a presentar los síntomas, inició los tratamientos, primero en la Caja de Seguro Social, que consistía en recibir durante dos meses inyecciones y pastillas diariamente, siempre con la supervisión de una enfermera, pero según relató, no funcionó porque finalmente decidió abandonarlo. También fue hospitalizado y se escapó.
Desde hace varios años recibe tratamiento en la sección de Neumología del Hospital Santo Tomás donde registró una mejoría notable que le permitió reincorporarse a su vida cotidiana.
Este tratamiento se prolongó hasta el año 2005 cuando el médico que lo atiende, Edmundo López Calzadilla le comunica que el virus de su enfermedad se ha hecho resistente.
Se envía nota el 2 de agosto del 2005 a la doctora Cecilia Arango, jefa de Control de Tuberculosis del Instituto Conmemorativo Gorgas en la que le informa que la cepa de la tuberculosis pulmonar que sufre Alexander Romero es incurable lo que los obligaba a construir un esquema individual a base de ciertos medicamentos que no hay en Panamá como el PAS, Cicloserina, Tiocetazona y Capreomicina.
En la nota, el doctor López Calzadilla informa del contacto internacional realizado con el doctor Caminero Luna en Cuba, quien consideró que esta podría ser la última esperanza para Alexander y que el costo del tratamiento era alto. Similar carta fue enviada nuevamente a la doctora Arango el 9 de agosto.
Mientas tanto, y sin recibir respuesta a la solicitud de ayuda para los medicamentos la situación de Alexander empeora, de 130 libras de peso que tenía, ahora sólo registra 90 libras, sufre escalofríos y fiebres, dolores de cabeza y tiene úlceras en la garganta.
Un milagro podría salvar la vida de Alex
Alexander es portador de una tuberculosis multidrogo resistente y que presenta fracaso al tratamiento.