Una riña registrada en el pabellón nueve del centro penitenciario La Joyita dejó como saldo la muerte del reo Henry Martínez Córdoba, quien recibió varias heridas punzocortantes en diferentes partes del cuerpo.
Según los reportes policiales, la riña se registró en horas de la noche del martes, cuando varios internos del pabellón nueve atacaron a Martínez Córdoba con platinas, causándole graves lesiones que le provocaron la muerte antes de llegar al Hospital Santo Tomás.
Martínez Córdoba cumplía una condena de 48 meses de prisión por el delito de robo agravado, de los cuales había cumplido las dos terceras partes y debería quedar concluida el 28 de septiembre del 2003.
La directora de Sistema Penitenciario, Concepción Corro, ordenó la apertura de una investigación para dar con los responsables de la muerte de Martínez Córdoba. Tras el incidente las autoridades del penal realizaron una requisa en diferentes pabellones en donde decomisaron una gran cantidad de platinas y otros objetos punzantes.
Esta es la primera víctima fatal registrada en los centros penitenciarios durante el presente año. En el 2001 cuatro reos fallecieron por riñas y ajustes de cuentas entre bandas rivales escenificadas en diferentes cárceles.
Según la directora del Sistema Penitenciario, las riñas dentro de las cárceles son producto del hacinamiento y la falta de espacio dentro de las cárceles. Según las últimas estadísticas en las cárceles panameñas existen B/.10,035 detenidos, de los cuales 4,355 están condenados y 5,680 se encuentran en proceso.
La capacidad física de los centros de reclusión es de 7,348 reos, por lo que existe una sobrepoblación de 3,000 detenidos. En la actualidad se ejecuta un proyecto de ampliación de algunos pabellones en la cárcel La Joya.
Mientras el contenido de una pequeña notita era copiada meticulosamente en esa agenda, una foto era colocada dentro de ésta, a la que casi no le quedan hojas limpias para escribir. Pasada esta tarea, era momento de revisar la correspondencia y finalmente, los mensajes en su teléfono celular.
Pasaba el tiempo y el panorama era el mismo. Mientras intervenía el legislador arnulfista Osman Gómez, en el podium en donde se ubica la junta directiva del parlamento, José Ismael Herrera, Susana Richa de Torrijos, Pedro Miguel González y Marcos González observaban sonrientes una especie de afiche que anteriormente le fue entregado a Herrera. Luego de las intervenciones, de un solo manotazo se ratificó a Palermo Trujillo, al que muchos rebautizaron como Trujillo Palermo.
Con unos minutos de atraso con respecto al día anterior, el último llamado del martes 7 de mayo fue a las 4:35 de la tarde, al que respondieron 38 de los 71 legisladores que componen este órgano del Estado.
Ese día se puso en práctica el nuevo sistema de votación electrónico, sometiendo a consideración el orden del día. Pero, aparentemente, las explicaciones y los cursos no fueron suficientes o no se les prestó la atención necesaria, porque los legisladores no advirtieron que debían, apenas llegaban al recinto, oprimir la tecla con el número uno que indica que están presentes y posteriormente en la votación apretar a discreción el 2 (en contra), 3 (abstención) y 4 (a favor). Aunque el resultado final no arrojó lo que en realidad votaron los legisladores, se aprobó el orden del día.
La primera en tomar la palabra en el período de incidencias fue la suplente Odilia de Sarmiento, a quien los legisladores Felipe Cano, Freidi Torres y Eddy Londoño le pasaron la factura del día anterior, no prestándole atención a su exposición sobre una queja de la comunidad de Cerro Viento a la que se afectará con la colocación de una antena. Posteriormente, se inició la discusión de lo que podría constituir el arranque de la campaña electoral de los legisladores del distrito de San Miguelito.
La palabra en esta oportunidad la tomó el legislador arnulfista Marcos González, quien refutó las declaraciones hechas por Felipe Cano el día anterior sobre que el gobierno y las autoridades electas (arnulfistas) en ese distrito lo tienen abandonado.
Es precisamente ante este tipo de discursos que los legisladores abandonan los celulares, las agendas y las conversaciones para captar todo el mensaje político de sus colegas. Obviamente, esto tuvo su respuesta de parte de Cano, mientras Francisco Reyes discutía con otros legisladores en el pleno.
Una pausa a la discusión la dio Alcibiades Vásquez, quien se refirió a la necesidad de una policlínica para el sector Este del país (Pacora, Tocumen, Pedregal). En este punto la rutina de los celulares, agendas y conversaciones se reanudó.
Francisco Alemán intervino a las 5:08 de la tarde volviendo a poner el picante a la discusión sobre quién hizo o no hizo proyectos macro para San Miguelito. En esta oportunidad contestó a Cano que los proyectos macro a los que hizo referencia se tratan de "cantinas". Al mismo tiempo, Felipe Cano era entrevistado en el palco de prensa.
A las 5:20 Vicente Magallón dijo que las obras realizadas eran producto del gobierno del Toro y destacó que con el gobierno actual "pobre los pobres de mi pueblo". A un extremo Francisco Reyes y su tocayo Ameglio conversaban, tal vez... ¿de alguna estrategia a seguir? Haydeé Milanés de Lay y Ramón Ramírez (segundo suplente del legislador arnulfista Elpidio González) hacían lo mismo.
A las 5:22 de la tarde intervino Francisco Reyes para advertirles a los legisladores de oposición: "mis colegas del lado izquierdo no le perdonan a mi presidenta haberles dado una tunda en 1999". Seguidamente, Franz Wever entró por una puerta lateral del pleno y lo increpó desde ese extremo del recinto: "¡no hables que llegué yo!", lo que motivó las risas de sus colegas.
El ambiente volvió a la monotonía de ignorar a los demás cuando Haydeé Milanés de Lay tomó la palabra para agradecerle a la primera dama, Ruby Moscoso de Young, la atención que había prestado a las comunidades aledañas al río Chucunaque e igualmente dijo que existe una campaña orquestada por un organismo internacional de hacer ver que en Darién se vive un clima de inseguridad, que no permite que se desarrollen los proyectos en la región.
Al finalizar el periodo de incidencias, el legislador Francisco Ameglio hizo un llamado a sus colegas sobre su comportamiento en el pleno ante las acusaciones que se lanzan, que el hecho de tener inmunidad no les da el derecho de decir cualquier cosa y de gritar desde un extremo del recinto como si estuvieran en "el patio de su casa". Porque precisamente eso es lo que denigra y le hace daño a ese órgano del Estado y es lo que ha motivado que los medios de comunicación lo critiquen y "desgraciadamente no hacemos lo que debemos hacer para evitarlo", sentenció. ¿Será que sospechaba nuestra presencia?
El día martes 14 de mayo, la situación era la misma. Uno intervenía y los demás hablaban con sus copartidarios por teléfono o simplemente se paseaban por todo el recinto.
Así, mientras Marcos González observaba un grupo de fotos sacadas de la gaveta de su escritorio, José Ismael Herrera conversaba con el micrófono abierto y luego limpiaba sus lentes con la punta de la corbata. Arcelio Batista hacía un intento fallido por captar la atención de sus colegas.
Pero el legislador González minutos más tarde señaló que la falta de atención se debe a "un problema de conducta y de educación", aunque reconoció que en la actualidad no se dan incidentes en donde un legislador golpee a otro como se ha dado en años anteriores, en su caso indicó, trata de resolver sus diferencias y las "discute con altura".
A pesar de todo, siempre hay algo que reconocer y es que éste es el único órgano del Estado que abre las puertas "de su casa" para poder ser escudriñado por los periodistas. Nadie sabe cómo trabajan, a puertas cerradas, los otros órganos.
Al iniciarse el tercer debate del proyecto de ley N° 93 "que adiciona y modifica artículos de la Ley 42 de 2001, sobre empresas financieras" que finalmente se aprobó ese día, entró la legisladora del Partido Popular, Teresita Yániz de Arias, quien no llegó a su puesto hasta que se dio el llamado para votar.
No obstante, El Panamá América conversó con ella y se defendió señalando que hay legisladores a los cuales no les presta atención porque sus ponencias no aportan nada para tomar una decisión, mientras hay otros como José Blandón, Héctor Alemán o Pedro Miguel González, en quienes "me concentro en escuchar sus argumentos".
También indicó que es imposible estar sentado cinco horas al día atendiendo intervenciones "sin que te sientas totalmente agotado en algún momento". Por otro lado, mientras José Luis Fábrega indicó que lo más insólito en la Asamblea es que hay legisladores que no leen los proyectos que están votando, Teresita de Arias dijo que no hay posibilidad de leerlos todos, consultarlos y asesorarse, tomando en cuenta que la Asamblea Legislativa sesiona ocho meses del año, por cuatro días de la semana. En consecuencia, el volumen de trabajo es tal que, aunque trata de estar informada, es muy difícil hacerlo.
Al respecto indicó que hay que replantearse cómo los legisladores deben empezar a sesionar, de manera que lleguen al pleno debidamente ilustrados. Según Fábrega, un remedio para acabar con esos legisladores que prestan poca atención a los debates, es que se disminuyan los salarios y las prebendas. De esta manera, "los legisladores que lleguen a la Asamblea estarán más interesados en servir al país, que algunos, servirse de él".