Nación

Un nieto muy cariñoso


"Martín tuvo una infancia muy sencilla, igual a la de cualquier niño. Fue fácil de lidiar, cariñoso, juguetón. Todos en el vecindario eran sus amigos. Aquí venían sus compañeros y jugaban todo el día; no era peleón, al contrario, era muy amigable".
Así recuerda Raquel Durán de Espino a su nieto Martín en sus primeros años. El presidente creció en la ciudad de Chitré junto a sus abuelos maternos, hasta aproximadamente los cinco años y medio.
Su madre, la maestra Xenia Espino, oriunda de Guararé y quien residía en Chitré, se trasladó a la capital y se lo llevó para matricularlo en el Instituto Pedagógico, donde cursó estudios.
"Pero siempre venía a Chitré cuando los fines de semana eran largos, y para los veranos. A él le gustaba mucho estar acá, porque tenía casi todos sus amigos. Le encantaba jugar béisbol, ir al río La Villa a bañarse y a la playa. Le gustaba volar cometas. Cuando iban al río llevaban comida para cocinar allá".
La señora Raquel relata que cuando tenía como 15 años, su nieto se fue al río con unos amigos, entre ellos Carlos "Piñata" Solís, y atraparon una iguana, compraron macarrones y fueron donde una señora para que se los preparara.
Luego de cursar estudios secundarios en Panamá, Martín Torrijos viajó a Estados Unidos donde terminó su preparatoria en la Academia Militar St. John´s. Posteriormente se graduó en Ciencias Políticas y Economía.
"Recuerdo que su papá le dijo a un amigo de nombre Cirilo (McSween), si yo muero quiero que te encargues de mi hijo", revela la señora Eda Espino, tía del nuevo presidente de Panamá.
"Este señor estuvo al tanto de Martín mientras se encontraba en Estados Unidos y fue allá donde aprendió a trabajar junto a él", indica.
Ellos son Reynaldo Rivera (Trabajo) , Balbina Herrera (Vivienda) , Héctor Alemán (Gobierno y Justicia) y Leonor Calderón (Familia).
Dos fueron llamados nuevamente a ocupar el mismo cargo, pero ahora en otra administración, por su capacidad de maniobra y trabajo.
Los otros (Herrera y Alemán) son figuras políticas que han ganado varias batallas en sus cargos anteriores, a los que llegaron por voluntad popular.
Rivera no tiene como único mérito ser fundador del partido gobernante, sino que ha demostrado capacidad de concertación para mantener a los sindicalistas quietos y al sector empresarial libre de zozobras innecesarias.
Desde el punto medio sabe mantener la balanza en plano horizontal y el nuevo presidente apuesta a que podrá unificar a los sectores tradicionalmente intranquilos.
Aunque nació al calor de la izquierda panameña, es moderado. Su librito tiene como palabra clave: unificar. ¿A quiénes? A obreros, campesinos, empresarios e intelectuales.
Balbina Herrera, por su parte, es la integrante del nuevo Gabinete que más ha recorrido el país en los últimos años. Se le considera una mujer campechana, abierta y muy astuta, con un discurso populista.
Leonor Calderón fue la primera ministra de la Familia y regresa a encargarse del ministerio que tiene una profunda carga social.
De por sí la familia panameña es una institución en crisis que necesita una política que le devuelva la unidad y armonía perdidas.
Al salir de su cargo en 1999 no se durmió. Siguió participando en foros nacionales e internacionales sobre juventud, familia y mujer.
Más que sus vínculos como jefe de campaña de Torrijos, Héctor Alemán se desempeñó con mucha cautela como legislador. Es del grupo de los que no responden por apasionamiento, sino con argumentos.
Le ha tocado el ministerio más grande y goza del beneplácito de sectores vinculados a temas de seguridad.


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166191
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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