Durante la última década, los parques nacionales terrestres para la conservación de la vida silvestre han aumentado de un 1% del total del planeta a un 11%.
Para Carlos Manuel Martínez, presidente del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este (CMAR), es un logro sin embargo los mares del mundo representan un gran reto.
Hoy, menos de un 1% de los mares del planeta están protegidos bajo algún sistema de conservación, por lo que Matínez admite que "no hemos hecho nada" y propone esfuerzos para proteger los océanos y ecosistemas marinos.
Para proteger un ambiente marino resulta indispensable saber que las especies en este ambiente son altamente migratorias.
En la tierra, las fronteras delimitan el paso, pero en el mar es imposible que animales y ecosistemas no traspasen las líneas divisorias.
Por lo tanto, para Martínez, no se puede hablar de protección de parte de un país, si aquel adonde las especies migran no hace lo mismo.
Tal es el caso del Parque Internacional La Amistad, fundado en 1982 por Costa Rica y Panamá. Este parque es el primer esfuerzo binacional para la conservación de áreas ecológicas.
En el último congreso sobre áreas protegidas celebrado el año pasado en Sudáfrica, los países del mundo se comprometieron a aumentar en un período de 10 años las áreas marinas protegidas, hasta abarcar un 10% de los mares.
Sin embargo, hace un par de años Panamá, Costa Rica, Colombia y Ecuador se adelantaron a esta iniciativa.
Fue en una visita del ex presidente ecuatoriano Gustavo Novoa a Costa Rica, cuando por primera vez se conversó sobre la propuesta de unir islas que naturalmente formaban un corredor biológico.
El proyecto suscitó el interés de Panamá y Colombia, que prontamente se sumaron.
EL CMAR se concretó cuando los cuatro países acordaron unir los parques nacionales de Isla Cocos (Costa Rica), Isla Galápagos (Ecuador), Isla Malpelo (Colombia) e Isla Coiba (Panamá).
EL CMAR es la primera iniciativa de conservación marina entre varios países, aunque actualmente hay 19 lugares ubicados en el mundo en donde pueden llevarse a cabo proyectos similares.
Cuando hayan delimitado completamente el área que abarcará el Corredor, Martínez adelanta que se tiene planeado desarrollar investigaciones científicas, ecoturismo y buenas prácticas de pescas aprobadas por el Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Actualmente, Costa Rica mantiene la presidencia del CMAR, por un período de dos año. Luego la coordinación pasará a los otros países miembros.
El actual presidente del CMAR señala como un obstáculo, el poder de los sectores pesqueros que ven en el proyecto una amenaza.
La parte técnica también representa un reto para los organizadores pero el factor que más ha influido es la inestabilidad política y los cambios de gobernantes.
Mantener el nivel de compromiso con los nuevos gobiernos es un reto.
Para Martínez, el permitir la particiación de todos los sectores involucrados es lo que permitirá que en el futuro no se exploten los recuros naturales por el "megaturismo".
En noviembre, el compromiso político de los gobiernos con el CMAR será firmado en el marco de la próxima Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado.
Panamá es parte del núcleo del Corredor Marino de Conservación del Pacífico Este Tropical (CMAR), un sistema de interconexión entre cuatro islas que se constituye como una iniciativa única en el mundo.
Para el Ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica, Carlos Rodríguez, los países que conforman el corredor son conscientes que deben proteger sus islas, pero la iniciativa requiere de la consolidación y una visión compartida de los involucrados.
El CMAR tiene como precedente el Corredor Biológico Mesoamericano que funciona hace aproximadamente 10 años.
La diferencia con el CMAR es que el corredor biológico no tiene una definición geografica y cada país a lo interno ha generado su propia dinámica de acción. Sin embargo, con el corredor marino se busca una integración entre los países.
Para los organizadores del CMAR, la financiación para la creación y mantenimiento del proyecto provendrá de los gobiernos y organismos internacionales, pero sólo las Naciones Unidas han aportado para el inicio del proyecto.
Un primer paso para conservar los mares
La inestabilidad y la falta de compromisos político ha sido el principal obstáculo para esta iniciativa.