En un recorrido realizado por Panamá América a lo largo de esta estructura se evidenció la falta de mantenimiento.
La basura se ha acumulado, los hierros parecen carcomidos por el salitre de las aguas del Canal de Panamá y las rajaduras y grietas en la vía dan cuenta de que el Puente de las Américas ha quedado en el olvido.
A pesar de la cantidad de desechos que se observan en el puente, se pudo conocer que el mantenimiento consiste en limpieza de aceras y de los barandales, además a las estructuras se les aplica una pintura especial para que resista los cambios climáticos.
No obstante, las autoridades del Ministerio de Obras Públicas (MOP) informaron que parte del deterioro de la estructura se debe al paso del tiempo y a la cantidad de vehículos que transitan por el puente.
A diario son más de 40 mil los automóviles que circulan por el lugar y a medida que lo hacen, el puente tiembla y se sacude.
Sin embargo, Benjamín Colamarco, ministro del MOP, señaló que no hay nada que temer, ya que la dirección de estudio, diseño y mantenimiento de la institución en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) realiza verificaciones y reparaciones de la estructura del puente.
"No hay razón para preocuparse, porque el puente en la actualidad no tiene ningún problema serio", advirtió.
Dijo que todos los años un grupo de inspectores realizan un mantenimiento preventivo y análisis de la estructura con el objetivo que soporten las inclemencias del tiempo con el paso de los años. En este sentido, se ha destinado un presupuesto de 1 millón de dólares, que según el ministro, "no es suficiente" para darle mantenimiento de un extremo a otro del puente.
Pero, ¿cuánto es suficiente? Para Colamarco se requieren entre 3 y 4 millones de dólares para hacerle frente a las múltiples necesidades de esta importante ruta que beneficia a todo el sector Oeste y al interior de la República.
Indicó que el MOP pronto tendrá un informe actual sobre la situación técnica y de estructura del Puente de las Américas y sobre los requerimientos adicionales para su mantenimiento.
Por su parte, Rodrigo Chanis de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), coincide con Colamarco en que el deterioro del puente "no es preocupante", pero señala que requiere de un mantenimiento constante para aliviar la corrosión de que está siendo objeto.
Así lo manifestó su presidente, Rodrigo Chanis, quien dijo que es importante el cuidado y una evaluación rigurosa y ordenada que contribuya a la durabilidad de la estructura metálica y de sus bases.
Colamarco reiteró categóricamente que el Puente de las Américas es seguro, aunque hace unas semanas un grupo de ex trabajadores del desaparecido Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación (IRHE) protagonizó una protesta en el arco del puente, burlando la vigilancia policial.
Exigían el pago de 55 millones de dólares, cantidad que cubriría parte de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Por 36 horas permanecieron en las alturas del puente. El pasado martes 2 de mayo abandonaron su protesta y dialogaron con las autoridades. Desde su inauguración el 12 de octubre de 1962, grandes historias han transcurrido por estas estructuras, cuya elevación es de 118 metros sobre el nivel de mar.
Más de cuatro han intentado acabar con su vida lanzándose desde lo alto del puente, mientras otros han roto un récord con esta hazaña.
El Puente de las Américas cuenta con una garita de seguridad previa a la estructura y una después; sin embargo, los que han querido suicidarse han burlado a las unidades policiales.
El puente ocupa la misma ubicación aproximada del antigua barcaza de trasbordo o "ferry", al que reemplazó. Durante 30 años éste fue el principal medio de transporte entre la riveras Este y Oeste.