Si en algo ha servido el escándalo desatado por las escuchas ilegales a magistrados de la Corte Suprema, periodistas y políticos opositores al gobierno del ex presidente Álvaro Uribe, realizadas por el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), es para que el periodismo colombiano despierte y se sacuda, pero todavía le falta mucho.
Hoy, los periodistas no conciben la posibilidad de buscar una entrevista con un jefe guerrillero, cuando son parte de la guerra y de la noticia. Pero eso es el resultado de los 8 años del gobierno de Uribe. Es un periodismo que, al igual que la sociedad, volteó a mirar solo para un lado.
Este es el testimonio de Claudia Duque, quien planteó a Panamá Américacómo, de periodista investigadora, pasó a ser víctima y cómo, el talante de un presidente permeó no solo la filosofía de los periodistas sino de una sociedad.
Además, cómo a la ex jefa del DAS, María del Pilar Hurtado, ahora asilada en Panamá, Uribe la convierte en víctima y trata de crear todo un sistema legal para garantizarle que no va a haber problemas.
“Yo soy víctima porque soy periodista investigadora. Yo no soy periodista investigadora porque sea víctima... ¡no!, es al revés”, dijo.
Duque es una periodista investigadora independiente. Entró en el escenario cuando empezó a investigar la muerte de Jaime Garzón, periodista formador de opinión y que manejaba la sátira política.
En el 2000, a los ocho días de aportar pruebas de que existía un montaje y un poder muy grande capaz de paralizar la justicia, cuatro hombres la secuestran durante tres horas y después de golpearla le dicen: ”Deje de desenterrar a los muertos, deje la basura en su lugar y los muertos en el cementerio”. Era una clara alusión a lo que había investigado.
En septiembre del 2003, un mes después de la difusión de un documental sobre la muerte de Garzón, el presidente Uribe emite un decreto en el que declara como terroristas de derechos humanos a los que se mueven en este campo.
“En ese momento, hay una arremetida tremenda en contra mía, amenazas llamadas de intimidación y por eso el nacimiento del G3 lo vinculo con el caso Garzón”, afirmó.
Es entonces cuando entra en escena uno de los ideólogos del paramilitarismo, José Miguel Narváez, nombrado en el G3 (Grupo Especial de Inteligencia, una unidad dentro del DAS) hoy señalado como autor intelectual, explica.
Desde el 2000 hasta la fecha, Claudia ha vivido tiempos de exilio y persecución.
De María del Pilar Hurtado cuenta que era quien orquestaba la campaña de descrédito, desprestigio y ataques contra la Corte Suprema de Justicia, desde mayo de 2006 hasta finales del 2008, infiltró fuentes en la Corte, se pusieron micrófonos en las mesas de reuniones del pleno de la Corte.
Considera que el caso que investigaba se convirtió en un juicio al DAS en lugar de ser un juicio a los sindicados, y eso el DAS no se lo va a perdonar.