Nación

Un río que lucha por no morir

Tanto las autoridades del Ministerio de Salud como la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), coinciden en que el proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá será el rescate de este lugar.


INVESTIGACIONES de la Autoridad Nacional del Ambiente han revelado que el río Juan Díaz está contaminado. A sus aguas van a parar excretas, lo que lo hace inutilizable. Pero, ¿qué factores incidieron en los daños? Los informes son claros.
Esta contaminación es el resultado de las acciones productivas que se desarrollan en el lugar.
Muchos talleres, por ejemplo, vierten sus aguas residuales y otro tipo de desechos al río Juan Díaz, situación que se repite en muchos ríos de la ciudad de Panamá.
La directora nacional de Calidad Ambiental de la ANAM, Ileana Taylor dijo a Panamá América que "definitivamente la contaminación del río Juan Díaz responde tanto a las actividades productivas que se llevan a lo largo de su recorrido como a las actividades domésticas que se encuentran en las márgenes".
Según la funcionaria, hay tramos en el río Juan Díaz donde hay vida marina, porque eso depende de su capacidad de depuración, pues efectivamente las condiciones de calidad del agua no son las mejores.
Ocurre que antes no existían normas y las actividades industriales descargaban en el cuerpo de agua más cercano, incluso muchas empresas que tienen más de 50 años en Juan Díaz vertían sus aguas sin tratamientos.
Taylor con el refrán "ojos que no ven corazón que no siente", trata de explicar el fenómeno de Juan Díaz, donde muchos siguen pensando que el agua se va y con ello el problema.
"Cuando vertimos al agua sustancias contaminantes se afecta la flora, la fauna y muy importante, la salud de todos", aseguró la directora nacional de Calidad Ambiental de la ANAM.
En ese sentido, Enelka González, jefa del departamento de Salud Pública del Ministerio de Salud (MINSA), señaló que "definitivamente es un riesgo a la salud tener los ríos contaminados".
González aseguró que el MINSA vigila que las viviendas y las empresas estén conectadas al alcantarillado sanitario público y que tengan los mecanismos para evitar que, por ejemplo, las grasas lleguen al río sin un tratamiento adecuado.
A partir del 1 de agosto de 2006 entraron en vigencia las normas de las aguas residuales y todas las actividades productivas que no tengan una auditoría ambiental o un estudio de impacto ambiental o en su defecto, no implementen producción más limpia.
"Como autoridad se hace un llamado para que se acerquen porque hay alternativas de hacer las cosas de otra forma, más amigable con el ambiente. La idea es que los sectores adecuen sus procesos para dejar de contaminar el río", sostuvo la directora nacional de Calidad Ambiental de la ANAM.
En el 2008, entrará a regir la normativa sobre las aguas domésticas, sin embargo, Taylor señaló que toda empresa que descargue sus aguas residuales a cualquier cuerpo hídrico debe cumplir con los límites máximos permisibles de descarga.
El Código Sanitario vigente, en su artículo 205, prohíbe descargar directa o indirectamente los desagües de aguas usadas, sean de alcantarillas o de fábricas y otros, en ríos, lagos, zanja, canal o cualquier curso de agua, sin embargo, en Juan Díaz se observan todo tipo de artículos flotando.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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