Este hecho se constituye en una violación a los derechos humanos de estas personas.
Es una violación grave, que atenta contra los instrumentos internacionales asumidos.
Me parece que las requisas son necesarias, deben realizarse guardando un alto grado de respeto hacia la condición y dignidad de las personas que visitan.
Es cierto que se han dado casos de personas que tratan de introducir objetos ilegales, pero son las excepciones y no la regla general.
Hay que ser cuidadosos. El tacto vaginal es absolutamente prohibido y de ninguna forma aceptado.
Por tanto, la investigación también debe hacerla el Sistema Penitenciario y la Policía Nacional. De encontrarse a un responsable debe sancionarlo y retirarlo de esa función.
Es un trato cruel, inhumano y degradante, que afecta el decoro y la dignidad.
Hasta el momento la Defensoría no ha recibido denuncias.