Nación

Un vecino desconocido


María González vive desde hace 15 años en el sector No. 7 del Bajo de Nueva Esperanza, junto a sus siete hijos.
Contó que hace algunos meses se acercó al puente sobre el río Cabra, en la carretera vieja hacia Chepo, a buscar unos gallos.
Fue entonces cuando observó las tablas azules con números y le preguntó a una vecina que vive allí, de qué se trataba.
"Lo que me dijo es que eso era para determinar el nivel del río", recordó.
Sin embargo, tanto María como el resto de sus vecinos recurren a un método mucho más tradicional para saber si corren peligro.
Cuando el río comienza "a rugir como un león", que por lo general es en horas de la noche, ellos recogen lo poco que pueden salvar y huyen.
Lugareños aseguraron que el personal de SINAPROC nunca se ha acercado a capacitarlos sobre cómo determinar, a través de las tablas de medición, si el río se va a desbordar.
Lo mismo ocurre con las reglas pegadas a los costados del puente colgante que divide a Caminos de Omar y el sector No.1 de Esperanza Abajo.
"No sabemos cómo se leen y no hemos recibido ninguna capacitación", aseguró Pedro Jiménez. Sienten que no han sido tomados en cuenta.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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