Nación

Un viaje donde todo puede ocurrir

El recorrido del Panamá América coincidió con un operativo de la ATTT en Calle 50, quienes verificaban que los transportistas no le cobraran a los estudiantes más de lo estipulado, todo esto a raíz de las quejas.


LOS dirigentes transportistas volverían a sonreír pronto ampliamente como lo hicieron en el 2001 cuando se unificó el pasaje a 0.25. Sólo hace falta que el Gobierno diga sí al aumento a 0. 40 para las rutas urbanas y ya está.
El 26 de abril de ese año, Esteban Rodríguez, de la Cámara Nacional de Transporte (CANATRA) estaba emocionado y en medio de la euforia repitió, palabras más, palabras menos: "ahora sí van a tener un buen servicio los panameños".
Su promesa se convirtió en un "jugoso" convenio de más de 15 puntos entre la Junta Directiva de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, CANATRA y organizaciones concesionarias.
Se incluyó seminarios, capacitación a conductores y auxiliares (conocidos como pavos), uniformes, carné de identificación, conducir con la puerta cerrada, entre otros.
Pero, ¿qué ha pasado desde entonces?, ¿es justificado el aumento?, ¿cumplieron?, ¿ha habido cambios?
Panamá América quiso saberlo y la única forma de hacerlo era aventurándose en "lo desconocido" porque como bien diría una usuaria: "en los buses nunca se sabe".
Desde las 12: 00 mediodía del jueves, cuando en el interior el tema transporte literalmente "ardía", tres periodistas abordaron 10 buses "diablos rojos" en tres puntos de la ciudad: Transístmica, Vía España y Tumba Muerto para comprobar si esa larga lista tenía vigencia hoy, cuatro años y seis meses después del pacto.
En el estribo del bus, sin prohibiciones que valieran, viajaba el "pavo" de un autobús de la ruta Transístmica Santa - Librada. "Sí hay puesto", gritaba, mientras más de un pasajero desafiaba la gravedad para abordar sin caerse.
Dentro, hombres, mujeres y niños van callados, hablar les significaría una dura batalla, contra el ruido. Al menos el 85% de los 30 autobuses de las tres rutas inspeccionadas incumplían el punto 13 del convenio que obliga a "eliminar los amplificadores de sonido y cajones de bocina".
Pero, a la hora de verificar el aspecto número 20 hubo unanimidad. Ninguno de los "diablos rojos" lleva la puerta cerrada y un 90% de ellos no porta carné de identificación y el resto cumple con tenerlo en lugar visible. Sigue la aventura.
Resulta difícil denunciar en algún momento alguna de estas calamidades. Ocurre que muchos de los autobuses no cuentan con un número telefónico visible, lo que se traduce en que el pasajero no tiene dónde "desahogarse".
Sheila Medina, de 56 años, por ejemplo, viajaba en un bus de la ruta Transístmica - Veranillo y se le veía perturbada.
Medina dice que ese ruido la vuelve "loca pero qué puede uno hacer".
La tarde avanzaba y el "operativo periodístico seguía su marcha". Un conductor de la ruta Mañanitas, que prefirió que lo apuntaran como "Benjamín", no entendía por qué preguntábamos por el uniforme y el carné. "A nosotros nadie nos habló de uniformes ni de carné. Además, "¿a quién no le gusta la melodía?", fue su respuesta.
En la sede de la ATTT en Pedregal nos atendió Arturo González, director de Operaciones, después de una maratónica reunión entre las autoridades para tratar lo ocurrido en el interior del país en cuanto a la petición del aumento de la tarifa.
Según señaló González, la primera limitante para corregir y mejorar el servicio del transporte público es la propia Ley No. 14.
Subrayó que la mencionada ley tiene que ver con la planificación, investigación y fiscalización de que los concesionarios de transporte público de pasajeros mantengan sus vehículos en óptimo estado.
Además, citó como ejemplo que "la Ley No. 14 no dice que cuando voy a poner una boleta debo quitarle licencia si es que no ha pagado otras multas", sostuvo.
Mencionó que se está diseñando un mecanismo que permitirá cambiar todas las licencias y a través de un detector móvil se sabrá cuántas boletas lleva cada transportista y "si en un plazo de 30 días no las ha cancelado, se le retiene".
Para el funcionario más que una fiscalización de quienes incumplen las normas del convenio, el problema radica en la actitud del conductor.
A él mismo le ha tocado en reiteradas ocasiones decirles: "si ustedes no cambian el manejo desordenado y acatan las demás especificaciones tampoco podríamos hablar de aumentos de pasajes".
González adelantó que diseñarán un reglamento interno para eliminar de una buena vez la figura del "pavo" que tantos inconvenientes ha traído.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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