Aunque el presidente Ricardo Martinelli y el vicepresidente Juan Carlos Varela analizaron ayer las crisis que atraviesa la alianza de Gobierno en el Órgano Legislativo, todavía no hay una posición en firme de ambos lados que defina cuál será el futuro de la unión.
Estas negociaciones de alto nivel son las que mantienen aún con vida a la alianza que se pactó el 29 de enero de 2009 en Pesé y que llevó a Martinelli al Palacio de las Garzas.
El punto de la discordia es la segunda vuelta electoral, propuesta que tiene divididas las miradas de los dirigentes de dos de los principales partidos políticos del país y que definirá importantes cambios en las reglas del juego para el 2014, sobre todo porque le tocaría al panameñismo -si se cumple el acuerdo- encabezar la nómina presidencial.
A pesar de las fisuras que se generaron ayer en el Palacio Justo Arosemena y de la reunión -de dos horas- entre Martinelli y Varela, los miembros de Cambio Democrático insisten en aprobar la segunda vuelta. Incluso, con el beneplácito del mandatario.
Interioridades.
Según fuentes legislativas, el presidente de la Asamblea Nacional, José Muñoz, se reunió con miembros del Ejecutivo y prometió conseguir los cinco votos de la bancada del Partido Revolucionario Democrático (PRD) para poder pasar la reforma, sin la necesidad de pedir el apoyo a los panameñistas, a quien Martinelli no les pudo vender iniciativa la noche anterior.
Los votos faltantes para que se aprobara la propuesta los hacían Leandro Áviala, Rubén de León, Yassir Purcait y Benicio Robinson.
Pero, a eso de la 3:00 p.m. los cinco diputados opositores desistieron de apoyar la propuesta del oficialismo, lo que generó las fisuras en la alianza oficialista.
Horas después, la bancada de Cambio Democrático se reunió para escoger a los tres candidatos a la directiva de la Asambleal.