LA Biblioteca Eusebio A. Morales, frente a la Asamblea Nacional surgió a solicitud de estudiantes de distintas escuelas a los que le urgía un lugar para documentarse. De aquello hacen ya 19 años y hoy día su condición es casi terminal.
Anualmente se reciben alrededor de 70 mil usuarios, además se encuentra información que en ninguna otra se adquiere, pero sus infraestructuras no son las más adecuadas para quien busca la tranquilidad y el entusiasmo que da la lectura.
Un recorrido por el lugar permitió observar que puertas y ventanas están en pésimo estado, los pisos de madera están rajados, así como las pilastras y faltan acondicionadores de aire.
Sin embargo, las carencias no han sido impedimento para los visitantes.
"Alina", una joven extranjera, contó que visita hace seis meses la biblioteca y estudia con los libros que allí le facilitan, por más de cuatro horas, tres veces por semana.
Ella, al igual que Guillermo Martínez, aficionado de la lectura e investigación, tiene tres años de ser usuario fijo.
Ambos coincidieron en la repuesta a nuestra interrogante: "¿cree usted que este lugar necesita cambiar su aspecto?".
No dudaron en responder que sí, porque el edificio se encuentra muy descuidado, además que siendo la biblioteca un arma primordial para el futuro se tendrían que desarrollar políticas dirigidas al fortalecimiento de todas las bibliotecas del país.
Esa es una de las tantas bibliotecas que sobreviven con las uñas, aunque las donaciones no han faltado.
Su principal apoyo en donaciones de libros es la Biblioteca Ernesto J. Castillero y el Ministerio de Educación, quien paga el alquiler del edificio a la Caja del Seguro Social.
Edissa Frago, encargada de la biblioteca, señaló que ésta es una de las favoritas de los panameños y que es visitada diariamente por personas de Chepo, Chiriquí, San Miguelito, Calidonia, Santa Ana y hasta por extranjeros, quienes buscan conocer este país.
Según Frago, quien trabaja hace 29 años en el lugar, se necesita darle mantenimiento a todo el edificio y no recibimos ningún tipo de ayuda específica.
"Los ingresos que genera la fotocopiadora y el carné de usuarios no son suficientes", indicó.
Aunque la biblioteca está siendo remodelada, se necesitan donaciones de libros actualizados, "ya que recibimos libros muy viejos que en la actualidad no se usan", exclamó.
En el lugar se quiere habilitar un salón de informática para facilitar aún más las investigaciones. Lastimosamente no se cuenta con los recursos necesarios.
Es un edificio con historia, sus inicios se remontan a comienzos de República.
En este lugar funcionaba el Colegio Richard Neumann y existió una sala de baile donde se entraba vestido de etiqueta.
Esa fue la primera sede de la Biblioteca Nacional, de donde se trasladó luego al parque Omar.
Más tarde inició funciones con el nombre actual, Eusebio A. Morales.
Fue utilizado para cuentos y novelas en conmemoración del Centenario de la República.
Su ubicación atiende las necesidades de información de las comunidades en términos generales, sobre todo de barrios marginales.
Cuenta actualmente con una gran variedad de textos, aproximadamente más de 273 mil 531.
En el lugar se promueven círculos de lectura para estudiantes, universitarios y adultos.
Una biblioteca en decadencia
La condición de las paredes y techos es deplorable, pero a pesar de ello es muy visitada.