Es una ciudad para carros y no para la gente. Tal como pudo percatarse El Panamá América, las aceras están rotas, cuando las hay. Los matorrales son pan nuestro de cada día, sobre todo en la época lluviosa y ni hablar del lodo y los huecos que reemplazan los sitios dispuestos para los peatones.
Lo más grave del caso es que las normas exigen la construcción de aceras y establecen sanciones para quienes no cumplen con esta disposición. La ingeniera Ofelia Rodríguez, del Municipio de Panamá maneja otro concepto. Ella cree que la falta de aceras es un problema de "falta de cultura y educación de los propios panameños. De qué sirve que tengamos aceras si los conductores las destruyen con sus automóviles".
Entre tanto, Roberto Fierro, de la subgerencia de Obras Comunitarias, también de la comuna capitalina, trajo a colación la participación que debieran tener entidades como la Autoridad del Tránsito.
Por su parte, Lourdes Aguilar, de la Dirección de Aprobación de Planos de Ingeniería Municipal, explicó que el 90% de los planos que recibe la institución para su aprobación es de construcciones en el área urbana de la ciudad que ya cuentan, supuestamente, con aceras. Siendo así, dice, a los constructores sólo se les exige que las mantengan o reparen.
Pero para los efectos prácticos, nadie parece tener ni el poder ni la voluntad de hacer algo para que caminar por las calles de la ciudad de Panamá deje de ser la peligrosa aventura que es hoy. El reglamento de urbanizaciones del Ministerio de Vivienda en los Decretos Ejecutivos 36 del 31 de agosto de 1998 señala que los proyectos deberán contar con aceras en ambos lados de las calles, excepto en casos especiales que serán analizados por esta entidad.
Y es que en el Código Administrativo aprobado a principios de la República, en 1917, se establece que las aceras constituyen bienes de uso público que deben ser construidas y mantenidas en buen estado por los propietarios de las edificaciones. Esta norma encuentra actualmente acogida en varios decretos y acuerdos municipales.
Está vigente también el Acuerdo No. 33 de 18 de marzo de 1975 que actualiza los reglamentos, sobre la reparación y construcción de aceras en los lotes baldíos y toda clase de construcciones.
Este acuerdo obliga a los propietarios de lotes a que en 90 días se construyan las aceras en caso de no tenerlas.
Y desde 1975 hasta nuestros días han pasado más que 90 días de los que establece la ley , sin embargo, cada calle de esta ciudad cuenta con varios ejemplos de lotes y construcciones sin aceras o dañadas.
La norma establece como sanción para los que incumplan su obligación, multas de B/. 100 a B/.1,000.