Qué bueno es contar con personas de gran corazón que enseñan a los demás lo poco que saben, esto es lo que se observa en el campo de fútbol de la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA) en la Tumba Muerto.
Allí expertos futbolistas dictan clínicas de balompié a niños y niñas.
No invitar a un representante de la coordinadora de los partidos de oposición, ni a un representante del sector de los trabajadores a la mesa redonda de la sociedad civil demuestra poco respeto y consideración por dos de los más importantes sectores de nuestra sociedad.
Aislar por completo a las familias de los peloteritos de las ligas infantiles del acto que se dio entre los presidentes y los grandes ligas panameños, fue innecesario. Existen gradas en ese campo donde podían ubicar a prudente distancia a estos orgullos padres.
Una cosa es cancelar las clases en la Universidad de Panamá y otra es no permitir el acceso de los estudiantes a sus instalaciones.
Estas pequeñas cosas que dejaron un mal sabor a nivel interno se hubiesen evitado con un poco de sentido común y exigiendo a los visitantes respeto por la capacidad de nuestras autoridades, cosa que ellos entienden perfectamente y lo aplican sin excepciones en su país. En ninguno de los casos que he mencionado era necesario traspasar el límite de lo sublime a lo ridículo.