Nación

Una guerra diferente a las demás


A pesar de las aseveraciones del presidente George W. Bush de que la guerra en Afganistán es "distinta a todas las anteriores", en un critico aspecto es muy similar a la guerra del Golfo y al ataque armado que Bush padre disparo contra el régimen del general Manuel Noriega: en los tres casos el Pentágono en gran medida controló la información.
Por eso la mayoría de los despachos provienen de los portavoces oficiales de Washington o de los "briefings" de algún oficial mayor que regreso del frente para informar a los periodistas destacados en el Pentágono.
Por eso también ninguna de esos conflictos produjo un corresponsal de guerra de renombre como Edward R. Murrow que galvanizo al publico estadounidense con sus informes de los bombardeos contra Londres en la Segunda Guerra o el legendario Ernie Pyle que entrevistaba a los soldados rasos enfrentados al Japón en el Pacífico.
Agobiados por las criticas periodísticas por los reverses sufridos en Afganistán durante los últimos días, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, reiteró ayer que la campaña será larga y difícil a la vez que pidió a la prensa que "tengan paciencia".
"La situación es mejor en realidad de lo que se puede leer en la prensa," aseguro Rumsfeld.. "Siempre he dicho que esto es un maratón, no un esprint, y que no hay una bala de plata para resolver el conflicto. Tres semanas es poco tiempo".
Así las cosas, la guerra continuará sin tregua. "A los talibán no les vamos a dar vacaciones por el Ramadán", anunció Rusmfeld. El secretario de Estado recordó que durante los 10 años de guerra contra la URSS, los afganos no paraban en el Ramadán, como tampoco lo han hecho en los 10 años de guerra civil que han pasado desde que se fueron los soviéticos.
La mayoría de las informaciones que llegan de Afganistán que no provienen directamente del Pentágono tienen su origen de la región fronteriza de Pakistán donde algunos de los principales periódicos y las cadenas de televisión tienen sus enviados especiales. Pero raras veces se le permite a los corresponsales acompañar a las tropas dentro de Afganistán, lo que difiere considerablemente de la practica de las guerras mundiales cuando los corresponsales acompañaban a las tropas al afrente de combate.
Algunos también apuntan a la diferencia entre la cobertura de la prensa de Estados Unidos y la británica, aunque el Reino Unido es el principal aliado de Washington.
Francis Pisani, un ex-corresponsal en Latinoamérica del prestigioso periódico parisién Le Monde, cito ayer el primer párrafo de un periódico ingles que anuncia: "El tan anunciado primer ataque terrestre de las tropas de combate estadounidense encontró una inesperada y feroz resistencia y casi termino en desastre, según altos funcionarios del departamento de Defensa La versión del mismo episodio publicada en Estados Unidos: "El ataque se quedó corto en el logro de los objetivos adelantados por los servicios de inteligencia, lo que desilusiono a los oficiales a cargo del operativo" En tanto, el secretario Rumsfeld culpó indirectamente a los medios de comunicación por levantar falsas expectativas y manifestó que "el pueblo americano entiende la situación y es paciente". Los medios, sin embargo, "tienen apetito de noticias porque han de llenar 24 horas de informativos".
La prensa de referencia, sin embargo, en las últimas tres semanas ha navegado por la misma estela de euforia que salía del Pentágono. Fueron portavoces militares los que dijeron que las tropas talibán estaban "desmembradas", aunque ahora digan que están "atrincheradas". Fueron estas mismas fuentes las que hablaron de un rápido avance de la Alianza del Norte, aunque ahora está claro que los rebeldes no han avanzado un metro, ni sobre Kabul ni sobre Mazar-i-Sharif.
Las deserciones de las que se hablaron al principio tampoco se han producido. Los talibán han perdido a un puñado de desertores, pero mantienen el grueso de sus fuerzas intactas, muy bien instaladas en los frentes al norte de Kabul y en Mazar-i-Sharif, la ciudad que puede tener la llave para la victoria norteamericana, según fuentes del Pentágono.
El pasado día 7, a la Casa Blanca le preocupaba que el régimen talibán se viniera abajo sin haber dado tiempo a construir un gobierno alternativo, pero ahora está claro que este era un temor infundado. El único líder que ha sido asesinado en estas tres semanas de guerra ha sido Abdul Haq, la figura más notable de la oposición política en el exilio, el hombre en el que confiaba Estados Unidos para estabilizar el Afganistán postalibán.


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101 años de Panamá América

 
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