La vida es bella o triste, sólo depende de cómo queramos verla. Esta es exactamente la filosofía de Robustiano Gómez, mejor conocido como Rily, un joven de 31 años, que desde hace 15, lucha por sobrevivir.
Un 13 de marzo, luego de una disputa con otro joven, una bala le cambió la vida, y desde entonces asegura que no ha sido fácil salir adelante postrado en una silla de ruedas, sin embargo, no dejó que las adversidades le ganaran la batalla.
"Ser feliz no significa que todo sea perfecto, quiere decir que has decidido ver más allá de las imperfecciones", dijo. "Alguien, un día me leía este pensamiento, mientras que seguía convencido de que mi vida había terminado, cuando menos lo imaginé llegó Jesús a mi corazón dando un giro de 60 grados y comprendí que con Dios todo es posible", indicó Gómez.
"La vida es como una hoja en blanco, tu decides qué escribir en ella".
Rily nació el 7 de febrero de 1974 en la ciudad de Panamá y actualmente vive en Pedregal cerca de la barriada ERSA, se dedicó a escribir en esa hoja en blanco todas las metas deseadas para salir adelante.
Actualmente Rily se dedica a vender pastillas y caramelos, para llevar el sustento a su hogar, mientras que su esposa Vilma Real de 25 años, quien es además su único apoyo se dedica a vender lotería en el área del Centro Comercial El Dorado.
Desde hace 15 años este joven se levanta diariamente a las 6:00 de la mañana para salir a trabajar hasta las 12:00 m.d., tratando de llevar algo de sustento a su hogar.
Comentó que trasladarse desde Pedregal resulta algo difícil, pero gracias a Dios una buena persona le cobra alrededor de 9 balboas diarios para llegar hasta El Dorado y ganarse el pan, ya que el precio real de esta carrera es mucho mayor, indicó el joven.
Entre otras cosas, Rily señaló que sólo la Fundación Pro Impedidos le ha brindado ayuda con la silla de ruedas y el mantenimiento de ésta durante un año, por lo que se las tiene que ver en muchas ocasiones para poder moverse y comprar sus medicamentos, ya que además sufre de los riñones, razón por la cual mencionó que le gustaría que alguna persona le tendiera la mano.
Al preguntarle qué fue lo que le ocurrió aquel día, respondió que por la verdad "murió Cristo", y explicó que después de tener una pelea con su agresor, éste tres días después lo invitó a su casa y aprovechó para dispararle por la espalda.
"No hice ninguna acusación, porque estoy seguro que de la ley divina nadie se puede escapar, así que eso lo dejo en manos de Dios", recalcó.
"Mi vida ha cambiado mucho y yo quisiera cambiar muchas cosas de verdad, me gustaría estar de pie. Pero la verdad, es que he aprendido muchas cosas estando en esta silla. Esta lección de la vida me ha ayudado a llevarle a la juventud de hoy mi caso para que tomen conciencia y no cometan los mismos errores", dijo Rily a Panamá América.
"No fui un santo, pero he comprendido que querer es poder y uno no se puede cruzar de brazos y desde hace 10 años que trabajo en las calles", recalcó.
Emitió un mensaje para que la juventud que quiere desviarse del camino tome consejo para que no cometan actos indebidos, porque las cosas no son fáciles indicó el joven; quien además dejó claro que todo lo que obtenemos debería ser por nuestros propios esfuerzos.
Una historia de lucha
Una mala jugada del destino lo llevó a reflexionar y valorar lo que hace.