La aprobación y reglamentación de nuevas leyes en Panamá tiene aspectos buenos y malos. La ley de urbanismo no es la excepción. Para el presidente del Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), es una ley con dos caras.
De acuerdo con Valentín Monforte, un aspecto positivo es que el Ministerio de Vivienda (MIVI) no tendrá que competir con el Ministerio de Obras Públicas (MOP), ya que el trazado de una calle lo propondrá el MOP, pero quien decide su construcción es la Dirección de Desarrollo Urbano del MIVI.
Esto evitará la construcción de calles relacionada con favores políticos.
Para el arquitecto y director de Desarrollo Urbano un punto importante de la ley: Es que ya que no se podrá anunciar, hacer contratos de lotes, edificios y apartamentos que no tengan el anteproyecto aprobado, ya que en ocasiones se anunciaba un edificio y al final no se construía porque la zonificación no correspondía situación se prestaba para estafas.
De acuerdo con Monforte es necesario que los municipios vayan realizando reformas estructurales en sus organigramas de trabajo en San Miguelito y Panamá, ya que actualmente no están estructurados para ejercer la autoridad urbanística.
Los municipios solo tienen una dirección de Obras y Construcciones que se encarga de otorgar permisos de construcción y ocupación de servidumbre no están en capacidad de realizar un analices de zonificación, densidad y servidumbre que requiere una ciudad. Esto implica que cada municipio debe tener dirección de planificación urbana.