¿Libertad de prensa? Es un debate recurrente, pero que cada año gana adeptos en el país, sobre todo, por las presiones que reciben algunos comunicadores en el ejercicio de la profesión.
Los periodistas panameños, quienes celebran hoy el Día Mundial de la Libertad de Prensa, consideran que no existen las garantías para ejercer la profesión, a pesar de vivir en un estado democrático.
“Una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”, al menos así lo concibió la declaración de la Libertad de Prensa dictada por la UNESCO y por lo que luchan los profesionales de la pluma.
Para el presidente del Consejo Nacional de Periodismo, Guillermo Antonio Adames, existen funcionarios intolerantes a las críticas de los periodistas y toman represalias contra de ellos. “No quieren periodistas, sino gacetilleros , títeres y marionetas”, expresó.
Entre tanto, Vielka Vásquez de Ávila, también de la directiva del Consejo de Periodismo, denunció que se está ejerciendo presión por parte del poder para limitar la libertad de prensa en el país.
Añadió que en el Consejo Nacional se han recibido denuncias en contra de los periodistas, que son reprimidos para que no se divulgue la información correcta.
“Si te limitan para que no digas lo que pasa, se está lesionando la libertad de expresión”, afirmó la catedrática.
Por su parte, el presidente de la Fundación Fórum de Periodistas, Guido Rodríguez, manifestó que “en estos últimos dos años con este gobierno, Panamá no ha sido bien vista a nivel internacional”.
Añadió que el país ha sido calificado como un Estado en retroceso en materia de libertad de expresión.
El Colegio Nacional de Periodistas también reconoció que existe persecución a y presiones que ponen a los profesionales del periodismo en un estado de alerta continuo ante las distintas situaciones noticiosas que se revelan.
Su presidenta, Grisel Bethancourt, aseguró que el Colegio apuesta por un periodismo independiente, responsable, que dé oportunidad a las partes a postular sus puntos de vista, con la ética profesional que se amerita.
Igualmente, aboga para que no se utilicen los medios de comunicación para desequilibrar los poderes del Estado.
Solo el año pasado, periodistas, abogados, estudiantes y miembros de la sociedad civil se congregaron en las escalinastas de la Corte Suprema de Justicia, luego de que se condenara a los periodistas Justino González y Sabrina Bacal con la inhabilitación del ejercicio de la comunicación social por un año y al pago de una multa.