Nación

Una luz en el camino áspero y torcido

Todos los días se suman más al grupo de jóvenes que buscan en la Palabra de Dios el consuelo a sus penas.


AL ANOCHECER en el barrio de El Chorrillo algunos continúan cometiendo actos delictivos, pero otros deciden buscar el camino de Dios y realizar las convivencias de barrio.
El encargado de organizar estas convivencias es Marcos Aurelio Álvarez, quien indicó que esta labor es dirigida al rescate moral y espiritual de los valores de los jóvenes que crecen en El Chorrillo, pero que no tienen una orientación.
Agrega que las iglesias buscan llevar a estos jóvenes a los templos para llenar un espacio, pero esta no es la solución.
"Yo tengo dos años de estar asistiendo a los parques para comunicarles la Palabra de Dios, donde reúno a varios grupos los que por cinco minutos leen la Biblia y otros cinco son dedicados para orar. Ellos presentan sus peticiones e inquietudes".
Álvarez les brinda estímulo indicándoles que ellos son seres humanos con posibilidades y oportunidades.
El objetivo es que se den cuenta de que ellos son seres humanos con potencialidades.
Considera que los jóvenes de este barrio lo han aceptado porque él es diferente. Ellos han llegado con bebidas alcohólicas y armas, pero él no los reprende, sólo los aconseja, indicándoles además que él les puede quitar las botellas, las armas o los cigarrillos de sus manos, pero no les puede quitar la sed de venganza de sus corazones, eso sólo lo puede hacer Dios.
Con el paso del tiempo, los adultos también se han integrado para buscar solución a sus problemas.
"Luzmila" es una señora que ha tenido una vida demasiado agitada. Ella confiesa que la relación con su esposo no era la más indicada. Todos los días peleaban hasta el punto que intentó matarlo. Contó que en una noche guardó un cable eléctrico entre sus genitales, lo sacó y lo envolvió en el cuello de su esposo, pero al observar que éste ya no respiraba, desistió de su intento.
Ahora su vida y la de su familia ha cambiado, leen la Biblia e intentan ser mejores personas. Sólo le pide a Dios que su esposo logre conseguir un trabajo para así mejorar su condición de vida.
Señaló que tanto ella como sus dos hijos aguardan hasta la media noche para comer, ¿la razón? Tienen que esperar que su esposo llegue para saber si cuentan con el dinero para poner "la paila". Indicó que en algunas ocasiones sus hijos tenían miedo de comer porque no sabían si al día siguiente tendrían qué llevarse a la boca, pero ahora tienen la esperanza de que las cosas cambien.

  • Las historias abundan en el barrio de El Chorrillo. Aunque unas son más tristes que otras. Una bala destrozó uno de sus pies, pero esto no fue impedimento para que Ariel Núñez se desenvolviera en sus estudios y en el fútbol.

  • Este inocente niño, quien vive en El Chorrillo cuenta que cuando tenía unos meses de edad, su padre dejó un arma sobre la cama donde él dormía, pero esta se cayó disparándole en el pie.

  • Su madre lo llevó al hospital, pero los intentos fueron en vano, a Ariel tuvieron que amputarle el pie.

  • Ahora a sus 12 años, aunque asiste a la escuela y juega fútbol en ese estado, él pide una prótesis para así desenvolverse mejor y evitar que los demás niños se burlen de él.

  • "Quiero ayudar a mi mamá, estudiar, trabajar y ser un gran futbolista. Además hacer cambiar la mentalidad de las personas sobre el uso de las armas, considero que no deben existir".


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185904
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América