En una carrera contra el tiempo está el Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de la Persona Adolescente Trabajadora (Cetippat) que tiene como meta acabar en el 2015 con todas las formas de trabajo infantil.
El compromiso forma parte de la Agenda Hemisférica sobre Trabajo Decente suscrito por Panamá ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los registros de la Contraloría General de la República plantean que 60 mil 702 menores están contabilizados como “niños trabajadores”, cifra que las autoridades utilizan como meta.
En Panamá se identifica el trabajo doméstico en casa de terceros, construcción en todas sus formas, trabajos agrícolas y venta ambulante como las peores formas del trabajo infantil; mientras que, la explotación sexual, de armas, droga, trata de personas y pandillerismo son considerados como las incuestionables peores formas del trabajo infantil.

En tres años el comité prepara una serie de acciones dirigidas a concienciar, pero también a penalizar a quienes insistan a ir en contra de las normas vigentes que prohíben la explotación del trabajo infantil en todas sus formas.
Rosa Carrasco, directora de Cetippat, oficina adscrita al Ministerio de Trabajo (Mitradel), admite que es una labor “titánica” porque se trata de que la población en general conozca cuáles son las peores formas de trabajo infantil y las incuestionables peores formas.

“En el primero de los casos ocurre con frecuencia en las áreas rurales y en las incuestionables en la ciudad, que hay que buscar con lupa”, destacó Carrasco.
En el comité reconocen que durante la época de fin de año y verano es cuando se disparan las cifras de permisos laborales para menores de edad.
En las estadísticas no se contemplan los trabajos clandestinos que bajo la imposición de algunos padres de familia realizan niños para llevar el sustento.
Acciones.
Desde que se creó el comité en el 2009 se realizaron dos mil 534 inspecciones de trabajo infantil a nivel nacional. Como resultado, a solo diez empresas se les probó y tramitó sanciones.
Según los operativos, los establecimientos que más incurren en la violación a los artículos 117 y 118 del Código de Trabajo, que tienen que ver con el trabajo de menores, son lavaautos, hoteles, construcción, reciclaje, supermercados, doméstico y secretario de bus.
El registro de Cetippat detalla que entre los diez propietarios de los locales comerciales a los que se les comprobó irregularidad se aplicaron 3 mil 700 dólares en multas, entre 200 a 700 dólares cada uno.
Gran parte de los casos se reciben a través de denuncias ciudadanas vía telefónica, línea de atención 311, personales o referidas por instancias del Gobierno.
Una vez recibida la denuncia se verifica la información a través de la inspección laboral, con la participación de un equipo de inspectores y trabajadores sociales del Mitradel.
La información coincide con los escasos permisos laborales emitidos por la oficina de Protección Laboral del Mitradel, que hasta diciembre de este año registró 138 permisos otorgados a nivel nacional. El grueso de la cifra está en la ciudad capital, seguido de Bocas del Toro y Chiriquí.
Sin embargo, son los propios trabajadores (niños) quienes acuden a la institución a solicitar orientación laboral (459), seguido de padres de familia (40) y empresarios (8).
Otra de las herramientas que las autoridades adoptaron como paliativo al problema es el Programa de Becas, dirigido a aquellos menores identificados como “niños trabajadores”.
A la fecha dos mil 572 niños se benefician del programa, con énfasis en las áreas indígenas donde el problema tiene mayor notoriedad. Sociólogos coinciden en que se trata de un problema de desigualdad social que persiste en el país y que da como resultado la explotación del trabajo infantil en las áreas rurales y urbanas como forma de subsistencia familiar.