Seguir adelante y vencer los obstáculos que se han interpuesto en su camino desde muy joven, es la principal forma de combatir la enfermedad, ya que la valentía y las ganas de luchar por su familia la mantienen con ánimo para hacerle frente a la adversidad.
Esta es la filosofía de Yanely García, quien a sus 37 años de edad sufre de psoriasis, una enfermedad hereditaria que conlleva que las personas muden su piel más rápido de lo normal, es decir cada cuatro días.
Yanely cuenta que a la edad de 18 años, en plena vida universitaria empezó a notar algo diferente en su piel como placas en su cabeza, pero que debido a la falta de conocimientos, desconocía sobre la enfermedad que padecía en aquel entonces, cuando apenas iniciaba su juventud: una etapa donde las salidas con los amigos son cada vez más frecuentes que de niños.
Recuerda las dificultades que tuvo que enfrentar en esa época, ya que prácticamente tenía que soportar las consecuencias de la enfermedad, que aunque leves, marcaron su vida porque no se había percatado lo que tendría que soportar en los años venideros.
Quince años más tarde Yanely queda embarazada. Fue entonces cuando tuvo que pasar por los momentos más tristes y desesperantes, además de soportar el desprecio de las personas. La razón: la enfermedad se agrava, al punto que su piel llegó a estar en un 90% cubierta en llagas, con sangrados y lesiones inflamatorias por todo el cuerpo.
Pero, ¿cómo la atendieron los médicos durante este lapso de su vida? Yanely describe que fue un momento trágico, porque la falta de atención fue una de las principales causa de lo poco preparados en materia de psoriasis del equipo de enfermeras de un hospital, que por su padecimiento no trataron de brindarle los cuidados que necesitaba.
De ignorantes, calificó a los médicos de ese hospital que no estaban bien orientados sobre este mal, pero a pesar de la negligencia, el director médico fue la única persona quien le ofreció su ayuda de forma desinteresada.
Cuando estuvo sufriendo la psoriasis bien severa, Yanely enfrentó en carne propia los estragos de una enfermedad que además de discriminatoria, le costó la pérdida de su más fiel amigo: su esposo, quien la abandonó producto de la cobardía, la ignorancia y por una tonta excusa, ya que al verla brotada, decía que iba a traer al mundo un hijo enfermo.
Hay parejas que en el altar se juran amor eterno, a pesar de la enfermedad, pero no cabe en el caso de este hombre, que maltrató psicológicamente y sin remedio a su esposa, rechazándola por completo.
"Me decía que le daba asco verme por el continuo enrojecimiento de la piel, nunca me acompañó al médico para hacerme un ultrasonido, a sabiendas que venía una criatura que era fruto de nuestra relación", recuerda muy acongojada Yanely.
Pero ella aprendió a ser fuerte, con el objetivo de sacar a su familia adelante y abriendo su horizonte a la luz de los más necesitados. Por esto, la valentía de esta mujer la lleva a darle gracias a Dios, pues su hijo, que hoy tiene cinco años de edad, vino al mundo sin problemas.
Con lágrimas en los ojos Yanely, define la psoriasis como la enfermedad que le recuerda a su hijo de cinco años, quien cuando grande desea ser médico dermatólogo, para curar a la persona que con difíciles obstáculos le dio la vida: su madre, el ser más preciado que existe sobre el planeta Tierra.
Aunque su hijo es pequeño, se da cuenta de los sufrimientos, y a tan corta edad está fascinado con ser doctor, con la finalidad de quitarle todas los brotes que le salen en la piel, señala con voz entrecortada.
Una mujer valiente en medio de la enfermedad
Yanelys espera que algún día se encuentre la cura de esta enfermedad.