Ser madre de cinco niños no ha sido impedimento para que Jennifer Brown, en busca de un mejor futuro, demuestre sus habilidades en un oficio que por tradición ha sido desempeñado por el sexo masculino.
Desde enero pasado, ella y un grupo de seis féminas forma parte de la tercera generación de la Escuela Taller Panamá, que capacita a 60 jóvenes de escasos recursos económicos en la construcción, rehabilitación y restauración de patrimonio arquitectónico.
El antiguo gimnasio de San Felipe ha sido convertido en talleres de albañilería, carpintería, ebanistería, herrería y soldadura, un proyecto de la Oficina del Casco Antiguo (OCA) y la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Allí, los jóvenes, entre ellos, 36 menores de edad, reciben una formación de dos años, durante los cuales contribuirán a la restauración y rehabilitación del Casco Antiguo. Además de la práctica, el plan de estudio comprende Matemáticas, Español, Patrimonio cultural, Educación ambiental e Informática.
El proyecto se ha convertido en una alternativa para jóvenes con problemas de inadaptación y conducta, los que les impedía continuar sus estudios en una escuela regular.
El programa incluye, de parte de la OCA, una beca de $120 mensuales y almuerzo diario. Por parte de la Agencia Española, materiales, instructores y todos los gastos administrativos de la escuela, para lo que han destinado $600 mil dólares