Insertarlas a la sociedad es el objetivo del proyecto "Esfuerzo, Valor y Esperanza", que lleva a cabo la fundación y que busca darle un voto de confianza a las privadas de libertad.
A ellas se les impartirá clases de educación en turismo, creatividad empresarial y cursos de inglés, para que una vez salgan del centro penitenciario tengan una oportunidad dentro del campo laboral.
Para Teresa Torres, presidenta de FASE, la iniciativa es importante, pues el programa trata de enmendar los errores cometidos.
Torres señaló que el mal paso que cometieron en su vida no se justifica, pero que con la orientación y mediante el seguimiento de un estudio psicológico y psiquiátrico se buscará que no reincidan en sus actos.
Reiteró que es necesario brindar una oportunidad de cambio porque quizás en algún momento hemos también cometido un error, pero con la diferencia de tener alguien que nos ayudó a corregir lo malo y tomar un buen rumbo.
"Quizás las privadas de libertad no corrieron con la misma suerte", explicó. Angélica Urriola, orientadora familiar de FASE, coincide con Torres, por lo que hay que permitirles a las detenidas del Centro de Rehabilitación ese cambio.
Urriola manifestó que la mayoría de las personas que ingresan a un centro penitenciario desean un mejor futuro, para ellas, sus hijos y su familia.
Por esto, "queremos intentar cambiar la mentalidad de la sociedad, quienes se expresan de forma despectiva hacia las privadas de libertad y no piensan que son seres humanos igual que nosotros", sentenció.
En este sentido, se firmará un convenio con la Universidad de Panamá para iniciar el proyecto que las llenará de esperanza.
Los hijos de las privadas de libertad no se quedarán atrás, ya que recibirán becas para realizar estudios secundarios y universitarios a nivel local o internacional.
La fundación necesita de la colaboración del gobierno y de empresas privadas. Esto, con la finalidad de abrirles las puertas a las reclusas del Centro Femenino de Rehabilitación y ayudar a las necesidades de sus hijos, quienes sufren la ausencia de su madre. La Fundación para el Apoyo Social y Educativo (FASE), se creó oficialmente el 23 de agosto de 2005.
Actualmente sólo tiene cinco miembros, por lo que necesitan del apoyo de más voluntarios para dar asistencia a las reclusas.
Para recaudar fondos se realizan una serie de actividades a fin de comprar artículos de uso personal para las privadas de libertad.