La doctora Bleixen de Velásquez, otorrinolaringóloga, quien dijo que en los últimos años se ha encontrado con pacientes con problemas de audición con edades entre 60 y 70 años, que se dedicaron a la perforación de calles con maquinaria ruidosa.
La problemática del trauma acústico que produce sordera e hipoacusia (disminución de la audición) es una situación que se produce a corto o mediano plazo. Y eso es precisamente lo que la especialista está viendo tanto en su consulta privada como en la Caja de Seguro Social, una población más joven y más sorda.
No hay que ir tan lejos. En los gimnasios hay muchachos que están a cierta distancia y "usted escucha la música que ellos tienen en sus radios portátiles. Esa persona ya tiene un trauma acústico y no se da cuenta".
Los jóvenes que acuden frecuentemente a las discotecas son candidatos a sufrir de hipoacusia. Pero, en el caso de los más pequeños la situación es más delicada.
"Me preocupan los niños que viajan en los busitos colegiales o transporte colectivo, las bocinas y el ruido estruendoso de sus radios", señaló Velásquez.
Científicamente está comprobado que el ruido además de producir sordera causa alteraciones en el sistema nervioso, dolores de cabeza y aumento de la presión arterial. "Estamos viendo niños expuestos por más de 45 minutos al ruido que llegan tensos a la casa y a la escuela. El menor grita como compensación de que no escucha bien".
Su experiencia le dice que el ambiente contaminado por el ruido está contribuyendo a que nuestros niños sean violentos y agresivos y que lloren más.
A pesar de que tanto hombres como mujeres "perdemos un decibeles (dB) por año, curiosamente la doctora Velásquez comentó que las abuelitas son las que llevan a sus esposos a realizarse la audiometría, encontrando con frecuencia que el hombre senil es quien tiene signos de hipoacusia, "el estrógenos nos protege", sostiene la doctora Bleixen Velásquez.
La pérdida de audición ha sido objeto de investigación en otras naciones del mundo. En Panamá, ni el Ministerio de Salud ni otra entidad posee un estudio científico que mida o certifique hasta qué punto el ruido nos está afectando, comentó Velásquez.
En los 90, la Asociación de Otorrinolaringología Panameña realizó estudios como parte de un plan estratégico para presionar a las autoridades de la Alcaldía para que asumieran su rol.
En cinco esquinas del área metropolitana se colocó un audiómetro portátil para medir el ruido y todos arrojaron niveles superiores a lo normal.
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo definen al ruido como "todo sonido indeseable". Desde el punto de vista clínico y de medicina del trabajo, se clasifica al daño acústico inducido por ruidos en dos: pérdida auditiva inducida en forma aguda por acción sonora subida y con lesión al oído medio y o interno y pérdida auditiva inducida por ruido en forma crónica por exposición sonora prolongada con lesión al oído interno.
La consultada trajo a colación un estudio en México que detectó los niveles de ruido y trauma acústico en una planta rehidratadora de leche. Se encuestaron 349 personas, encontrándose 162 con trauma acústico y de éstas, 14 no tenían exposición directa al ruido.
De acuerdo a estudios, la hipoacusia originada por el ruido ocupacional aún constituye un problema en las sociedades industrializadas como EU, Australia y Suecia.
En Panamá está el Decreto Ejecutivo N° 306 del 4 de septiembre de 2002 que establece un control de los ruidos en espacios públicos.