A pesar de estar desesperadas por conseguir una plaza de trabajo, un grupo de maestras ha puesto todo su empeño en no darse por vencidas.
Para hacer más entretenida la espera en las afueras de las instalaciones de la Dirección Regional de Educación de Panamá Metro, aproximadamente unas 20 maestras han aprendido hacer manualidades, gracias a Zarita.
Ella se ofreció a enseñarle a sus compañeras mientras alcanzan uno de sus mayores anhelos: ser nombradas.
Por su sencillez y humildad, Zarita Brown es conocida por todos los maestros que llegan en busca de una vacante. Es una maestra de Educación para el Hogar, que con vocación y dedicación, espera ser nombrada en una escuela.
Lo que Zarita quiere enseñarle a sus alumnos sus conocimientos artísticos que ha logrado transmitir a sus colegas.
Residente del barrio de El Chorrillo, Zarita y sus compañeras esperan con ansias desde hace más de 40 días que el Ministerio de Educación (MEDUCA) consiga ubicarlas en algún centro educativo del país.
Zarita dice que nació con vocación para confeccionar manualidades, por eso escogió ser maestra de Educación para el Hogar.
Desde muy pequeña veía a su abuela haciendo trabajos de este tipo y llegó a sentir cierta atracción desde aquel entonces. Se ha ido perfeccionando con el tiempo y con los estudios.
Cuenta que estos "talleres improvisados" de manualidades afuera de la Dirección Metropolitana de Educación surgieron a raíz de las conversaciones que establecía con sus compañeras a las que veía a diario. Ellas estaban en las mismas condiciones que ella.
Una a una se fueron sumando al saber que Zarita hacía manualidades con camba y lana. "Esto lo hicimos para no perder el tiempo", comenta Zarita, ya que ella y sus colegas se la pasan prácticamente todo el día, desde las 7:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, confeccionando los muestrarios para hacer desde carteras hasta canastas de camba.
Los conocimientos y el empeño de las maestras ha rendido frutos, a tal punto que muchas de ellas confeccionan ya carteras, revisteros, billeteras, ganchos, bordados sobre tela, tejidos, flores de jabón, entre otras cosas.
Annette Small de Edwards, es una de las maestras que se ha beneficiado con las enseñanzas de Zarita. La rama de ella es la Informática.
"Confeccionar las manualidades me ha servido bastante para distraerme y relajarme", indica la educadora, además de que por medio de los talleres ha adquirido una nueva experiencia que nunca está de más.
En tan sólo un día Small aprendió la técnica sobre camba, gracias a que Zarita es una muy buena maestra, comenta entre risas. Hasta la fecha ha podido confeccionar varios muestrarios y hasta un revistero.
Pero, no sólo las mujeres han mostrado interés en aprender a hacer manualidades. Zarita señala que incluso un maestro que fue nombrado recientemente en Darién, se llevó los recuerdos aprendidos en los talleres, lo que luego le enseñará a sus alumnos.
Entre chistes, cantos y bromas este grupo de docentes busca "escapar momentáneamente de sus problemas". Tratan de no perder la alegría y la esperanza en medio de la difícil situación.
Al cuestionar a Zarita sobre la posibilidad de que tenga su propio taller, ella respondió que prefiere adiestrar en este campo a sus colegas y a "quienes quieran aprender gratuitamente".
Considera que es un conocimiento que está compartiendo con sus amistades y que más vale " una amistad que un beneficio material".
Insiste, con un rostro de esperanza, que lo único que espera es que el ministro de Educación atienda su llamado y le salga su nombramiento.
Sus compañeros describen a Zarita como "encantadora", por lo que ruegan a Dios que su petición sea escuchada.
Una singular espera docente
El proceso de nombramientos en el Ministerio de Educación generó polémica también este año.