EN LA CASA del alfarero se ejecuta un programa de rehabilitación que tiene una duración de un año y consta de varias fases.
Inicialmente, a los recluidos se les imparte una terapia de responsabilidad para concienciarlos de que tienen un problema.
Cuando ingresan al centro, se les da una semana de descanso porque por lo regular estas personas deambulan por las calles y necesitan paz y tranquilidad.
Posteriormente realizan actividades dentro del campamento como el aseo en el cuarto y ayudar a los ancianos.
Un servicio gratuito que reciben los internos son los exámenes a que son sometidos en el Centro de Salud de Alcalde Díaz y una evaluación psiquiátrica para determinar el estado en que se encuentran.
A los internos también se les imparte una terapia de trabajo por parte de un psicólogo.
Durante este proceso se invita a la familia para que participe con su familiar de las terapias, aunque en muchas ocasiones esta no confía en los resultados de este programa.
Cabe destacar que en este lugar se comparte la palabra de Dios, porque la presencia de él en la Casa del Alfarero es esencial para la rehabilitación de las personas que se encuentran en el lugar.
Cuando cumplen seis meses en el programa, la persona es enviada al Instituto Nacional para la Formación Profesional (INAFORP) de Chitré para que estudien una carrera técnica por espacio de tres meses.
Cuando regresan a la ciudad de Panamá, estos profesionales pueden actuar como orientadores de quienes están iniciándose en el programa.
Según datos suministrados por el pastor Raúl Pacheco, del total que han asistido al programa, un 70% se ha regenerado.
Una sola familia
Un lugar donde los internos conviven como si fueran una familia, ya que muchos han sido abandonados.