Sus familiares no tienen los recursos necesarios para proporcionarles los utensilios que contribuyan con su salud y recuperación, pues sólo cuentan con trabajos informales, son obreros o peor aún, están desempleados.
Es por ello que personal del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) lanzó recientemente la primera fase del proyecto de rehabilitación y habilitación en estas comunidades.
Según Serafina Gutiérrez de Ochoa, expositora de Tecnología y Rehabilitación Comunitaria, el programa consiste en capacitar a los padres de familia en la confección de mobiliarios adecuados y adaptados a las necesidades de movilización, postura, alimentación, entre otros factores que son parte de la inclusión social del niño en su entorno familiar y la sociedad.
Unos 75 padres de familia aprenden a elaborar equipos especiales para que los discapacitados sean rehabilitados en sus casas, sin tener que viajar largas horas a pie o a caballo.
Mesas, camas especiales, respaldo inclinado, libreros, andaderas, son algunos de los utensilios que los padres están confeccionando para el beneficio de sus hijos.
Utilizan materiales como PVC, maderas, tornillos, entre otros.
Con este programa se beneficiarán alrededor de 550 niños y jóvenes de entre uno y 18 años.
La distrofia muscular es un trastorno genético (hereditario) que debilita los músculos.
En Panamá, unos 280 mil personas tienen alguna discapacidad, según la OMS.