La Universidad de Panamá se convirtió en el único punto de confrontaciones durante la huelga de ayer, cuando estudiantes cerraron la vía Simón Bolívar, lo que motivó que unidades para el control de multitudes hicieran uso de la fuerza para despejarla.
Durante los enfrentamientos, los antimotines usaron gran cantidad de gas lacrimógeno, balas de goma y resonantes, además de perdigones, para controlar a los estudiantes que se mantenían enardecidos y refugiados en los predios de la casa de estudio.
Los universitarios, con piedras, fuegos artificiales, bombas molotov y objetos contundentes que lanzaban a las unidades, hicieron retroceder por momentos a la fuerza antidisturbios, que incluso recibió refuerzo de dos contingentes de unidades fronterizas.
En los enfrentamientos resultaron heridos dos estudiantes y el reportero de Canal 21, Enrique Arosemena. Mientras que la Policía Nacional reportó la aprehensión de 13 estudiantes, a los que se les formularon cargos por atentar contra la sociedad colectiva. No obstante, en horas de la noche fueron liberados. El informe revela que a un estudiante se le encontraron cuatro bombas incendiarias que serían utilizadas contra los antimotines.
Entre los detenidos figuran, Glaister Vásquez, Encarnación Camaño, Yamilka Henríquez, Jaime Chung, Luis Coronado, Guillermo Batista, Martín Galván, José Avila, Edgar Tennant, Sabiet Córdoba, Luis Vega, Victor Holnes e Iván Jiménez.
La confrontación se extendió desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde, a pesar de la lluvia que cayó sobre la capital. Incluso en horas de la noche más de 130 estudiantes se mantenían dentro de la Universidad, luego que las unidades policiales cerraran con candado las puertas de salida.
Mientras tanto, los docentes se concentraron en la escuela República de Venezuela, donde acordaron continuar la suspensión de clases por el día de hoy, cuando realicen una asamblea general para determinar si extienden la medida de presión o acuden al llamado de la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, para dialogar y levantar el paro.
Lasso dijo que en este departamento se aprueban las tasas de descuentos de los jubilados, pero al estar paralizados, no se le puede desembolsar el dinero que estos clientes necesitan.
" En el paro de la CSS, algunos funcionarios han perdido la sensibilidad con los pensionados y jubilados quienes no han podido realizar sus transacciones para sus necesidad económicas", agregó Lasso.
Juan Francisco Kiener, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP), desestimó el éxito de la huelga general convocada ayer por unos 50 gremios de trabajadores entre ellos educadores, médicos, administrativos y trabajadores manuales de la Caja de Seguro Social, además de obreros de la construcción y enfermeras.
A criterio del empresario el sector privado no percibió interrupciones a excepción de los obreros de la construcción que apoyaban la huelga. "No ha sido un sector mayoritario sino una minoría la que liderizó el paro convocado por gremios sindicales, pues no hubo participación del sector privado" manifestó Kiener.
La cifras proporcionadas por el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) coinciden que los efectos de un paro podrían traducirse en pérdidas globales para la economía panameña por el orden de los 32 millones de dólares diarios.
Aunque Victor Cruz, asesor económico de este gremio empresarial subrayó que esta sería la cifra si se registrará un paro de labores en todo el país, situación que no se generó con la huelga convocada ayer.