Una sentencia absolutoria a favor de los dirigentes estudiantiles de la Universidad de Panamá (UP) René Bracho, Carlos Arosemena y Martín Castillo fue emitida por el juzgado décimo cuarto penal por el presunto delito de privación ilegal de la libertad del detective de la Policía Técnica Judicial (PTJ) Gabriel Ortega.
La investigación se inició a raíz de uno disturbios registrados en julio del 2003 en la UP, en donde un grupo de estudiantes retuvo al detective Ortega por varias horas. La detención de los estudiantes se produjo a raíz de un informe de la Policía en donde señalaban haber observado cuando un ciudadano era retenido por Bracho, Arosemena y Castillo, quienes mantenían en sus rostros un suéter para encubrir su identidad.
Durante la realización de la audiencia el detective Gabriel Ortega aseguró no poder identificar a sus captores, debido a que estos tenían el rostro cubierto y le aplicaban golpes en diferentes partes del cuerpo, acusándolo de ser un infiltrado.